Alexis Márquez Rodríguez DESPUÉS DE CHÁVEZ

Parece natural que ante el gobierno de Hugo Chávez la gente tenga una impresión permanente de transitoriedad, de que se  trata  de algo pasajero, de que en cualquier momento puede ocurrir un cambio y la salida de Chávez de la presidencia, lo cual supondría una vuelta a la normalidad. Es algo distinto de lo que ocurría frente a los gobiernos anteriores, cuando la alternabilidad suponía un cambio de presidente cada cinco años. Ahora es diferente, se  trata  de una sensación de inestabilidad, de que hay un sistema de gobierno que se nos trata de imponer, pero que no acaba de consolidarse, y más aún, que no lo logrará ni a corto, ni a largo plazo.

Son muchas las razones para ello, y ahora la enfermedad de Chávez, aún dentro de un misterio que parece deliberado, ha venido a hacer más patente aquella impresión, a pesar de lo dicho por el Dr. Salvador Navarrete, a quien conozco como un hombre serio, un médico de amplia competencia y un venezolano honesto.

La expectativa de elecciones presidenciales dentro de un año ha incrementado esa sensación de transitoriedad de Chávez. No soy de los que afirman que en octubre del año que viene Chávez será indefectiblemente derrotado y tendremos un nuevo presidente. Eso es muy posible, hay notables indicios de que puede ser así, pero las elecciones son como el beisbol, en que se gana o se pierde en el último inning. Sin embargo, aun en el supuesto de que Chávez vuelva a ganar, y al margen lo incierto de su salud, persiste la impresión de su transitoriedad.

Por ello la gente se pregunta cómo va a gobernar un nuevo presidente teniendo en contra la Asamblea Nacional, el Tribunal Supremo de Justicia, la Fiscalía General, todos, en  fin, los demás órganos del poder público, que seguirán en manos del  chavismo. A lo cual se agrega la presencia de una oposición cerrada, agresiva, dispuesta a torpedearle al nuevo gobierno el ejercicio de sus funciones.

Imposible responder, salvo que sea con meras conjeturas. Desde luego que serán claves, entre otras, el mantenimiento de la unidad lograda para las elecciones y la habilidad del nuevo presidente. Pero creo que es previsible el desmantelamiento a corto o mediano plazo del chavismo. A Chávez mismo, más allá de la incertidumbre de su salud, no le veo condiciones de líder fuera  del poder. Y entre sus seguidores no hay uno solo que pueda serlo, pues estos ni siquiera contando con los recursos del poder han  podido ejercer liderazgo alguno. En cuanto al PSUVE, correrá la misma suerte que en el pasado han corrido los partidos formados desde el gobierno, tipo las famosas Cívicas Bolivarianas de López  Contreras, y el PDV de Isaías Medina Angarita.

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Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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