Pablo Gamba UNA CÁMARA DAMNIFICADA

Hora menos (Venezuela-España, 2011) se inscribe tanto entre las películas nacionales sobre los desastres naturales en el estado Vargas como en el cine sobre los que emigran a España. Eso es un problema, puesto que el hecho de que la enfermera Isabel (Rosana Pastor) y la joven delincuente Yudeixi del Carmen (Erika Santiago) vayan a parar a las Canarias, como consecuencia del alud que destruyó el litoral, no parece ser determinante en el resto de la historia. Lo que afecta a la primera es principalmente la soledad, y la pérdida de su estatus profesional y de esposa de un médico. Pero eso no se explica solamente por su condición de damnificada y viuda, sino también porque es alguien que regresa a su país después de haber hecho su vida fuera, y no logra encontrar allí ni el reconocimiento de su carrera ni el apoyo de los únicos familiares que viven en ese lugar. En el caso de Yudeixi, que haya perdido a su hijo y haya ido a parar al otro lado del Atlántico podrían ser considerados como azares característicos de la vida del delincuente juvenil. El desastre resulta anecdótico en su caso.

Isabel tiene 49 años de edad, Yudeixi 17; la enfermera tenía un matrimonio estable, la delincuente era madre soltera; la primera pertenece al sector social que puede ser víctima de un robo a mano armada en un hotel, la segunda forma parte del grupo de asaltantes. Lo que las une es que el bebé de Yudeixi murió por lo ocurrido, e Isabel tuvo un hijo que perdió y se proponía adoptar antes de que las circunstancias cambiaran su vida de un momento a otro. Esto último fue considerado razón suficiente por el guionista y director, Frank Spano, para que Isabel súbitamente decida llevarse consigo a las Canarias a Yudeixi, haciéndola pasar por su hija, y asuma ante la ley la custodia de la que sabe que es una delincuente, además de cargar con sus propios problemas. Es una decisión de escritura arriesgada, porque requiere de una buena dosis de suspensión de la incredulidad por parte del espectador.

Otro problema es que al parecer se partió de la creencia de que los personajes de la condición social de la muchacha no son capaces de expresarse sino repitiendo frases hechas y lugares comunes de lo que los medios de comunicación difunden como jerga “malandra”. En consecuencia Yudeixi no logra abrirse nunca ante la mujer madura, a la que además rechaza violentamente cuando trata de buscar un asidero en ella, y no puede profundizarse en la relación de esta manera. Luego la trama separa a los dos personajes. A falta de compenetración, es la única manera de hacer creíble que sientan necesidad la una de la otra.

Hay en Hora menos un logro, y es que se consiguió plasmar a través del uso de la cámara y el montaje todo aquello sobre la experiencia del damnificado y el emigrante que no se encuentra en la historia. La abundancia de planos cerrados transmite la sensación de pérdida de referencias por el desastre que arrasó la vida pasada. Spano y su director de fotografía, Gabriel Guerra, se decantaron también por seguir a los personajes de cerca con la cámara, lo cual es una forma de aproximar al espectador a la experiencia de desenvolverse en lugares destruidos y en unas Canarias que incluso Isabel experimenta como sitio ajeno. En la división de la historia en episodios desconectados y algunas figuras similares del montaje cristaliza la representación de la experiencia de reconstruir la vida a partir de sus ruinas. Es como tratar de armar un rompecabezas en el que a los recuerdos constantemente se añaden piezas nuevas.

Es una lástima que el guión haya estado tan alejado de los aciertos de la dirección, de la fotografía y el montaje. Pero es imposible tomar un bisturí y tratar desprender una cosa de la otra en Hora menos para quedarse solamente con esa media buena película que hay en ella.

HORA MENOS Venezuela-España, 2011 Dirección y guión: Frank Spano. Producción: César Martínez, Liz Mago, Lourdes Rojas. Fotografía: Gabriel Guerra Antequera. Montaje: Carolina Aular. Sonido: Frank Rojas. Música: Aquiles Báez. Elenco: Rosana Pastor, Erika Santiago, Luis Fernández.

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Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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