Cartagena gastronómica SABORES RENOVADOS, por Alfonso Molina

Cada vez que regresamos a Cartagena encontramos una oferta gastronómica no sólo más amplia sino mejor, tanto en el plano de los grandes restaurantes como de la culinaria callejera. Disfrutamos de la mesa sofisticada de los nuevos locales  alabados por la crítica gastronómica, y de los sabores de los patacones, la arepa de huevo y la limonada de coco, entre otros bocados populares. La razón de este auge se encuentra en el permanente flujo de turistas que la hermosa ciudad costeña disfruta a lo largo del año. Los empresarios y profesionales de la cocina trabajan los doce meses con regularidad, lo cual les permite mantener sus negocios, prosperar en la industria turística e innovar en sus propuestas. El pasado fin de año estuvimos en La Heroica y apreciamos  sus posibilidades culinarias. Es imposible reseñarlas todas pero les comentamos algunas que nos parecieron notables, para  quienes quieran estar allí en Carnaval.

Dentro de la ciudad amurallada continúan restaurantes consagrados como La Vitrola, con mucho ambiente festivo, buena cocina y atento servicio, en la Calle Baloco; el muy cumplidor San Pedro, con su oferta de cocina contemporánea, en plena Plaza de San Pedro; Juan del Mar, un icono de la cocina cartagenera, en la Plaza San Diego; Quebracho, con sus carnes y especialidades argentinas, en la Calle Baloco, y El Santísimo, uno de los clásicos de la ciudad, en la Calle del Torno, entre muchos otros.

Han surgido nuevos locales que indagan en la cocina italiana moderna como Andante Allegro Vivace, con pocas mesas y cocina abierta, en  la Calle Don Sancho;  y Vera, dentro del bonito Hotel Tcherassi, en la Calle del Sargento Mayor. Así mismo hay propuestas innovadora como la de Don Juan, el mejor reconocido por la crítica, en la Calle del Colegio, y la opciones francesas de Oh Lá Lá, en la Calle de Ayos. También el Café del Reloj, con culinaria innovadora, a pocos metros de la Torre del Reloj, y el célebre 1621, conocido como Dieciséis-Ventiuno, fecha cuando se fundó el Convento de Santa Clara, ubicado en el lujoso Santa Clara Sofitel, un hotel fabuloso, en la Calle del Torno.

Un párrafo aparte merece la ahora muy famosa Gelateria Paradiso, ubicada en la esquina de la calles El Cuartel y La Estrella y fundada hace poco más de un año por una venezolana. Allí se encuentran los helados más sofisticados que uno pueda imaginar sobre la base de frutos típicos de la región costeña procesados con técnicas ancestrales. El que más nos gustó podríamos llamarlo binacional, pues combina el delicioso sabor de la uchuva, pequeña y amarilla fruta cítrica colombiana, con la calidad del muy venezolano chocolate negro de El Rey. Es una experiencia distinta.

Pero Cartagena también funciona fuera de la ciudad amurallada. Existen locales importantes como Chef Julián, restaurante español de buena calidad y precios justos, ubicado la Carrera 3 de Boca Grande; Carbón de Palo, especializado en carnes a la brasa al estilo colombiano, en la avenida San Martín de Boca Grande; el hermoso Club de Pesca, en el Fuerte San Sebastián del Pastelillo, con excelentes platillos del mar que se disfrutan  frente a la bahía; La Cocina de Pepina, con auténtica e insólita gastronomía costeña, en la Calle 25, también conocida como Callejón Vargas, en el barrio de Getsemaní. Allí también se encuentra La Cocina de Socorro, famoso entre los amantes de la gastronomía cartagenera, en la Carrera 8 B.

Hay un local muy particular llamado el Narcobollo que sirve la cocina de la costa y otros sitios de Colombia, desde los más variados bollos de maíz y yuca, envueltos en hojas de jojoto, con queso, coco o anís, hasta todas las formas del chicharrón, así como sierra en salsa, bandeja de pescado pardo, mote de queso, sancocho de gallina, sancocho de rabo y costilla, y arroz apastelado. Su nombre se debe en que a finales del siglo pasado la policía allanó una casa de supuestos narcotraficantes, pero encontró que la familia Molina había comprado el local días antes para montar su restaurente. No había droga y la operación fue el hazmerreir del pueblo.  En la Avenida de la Asamblea del barrio de Manga. Ya abrió locales en Medellín, Bogotá y, oh sorpresa, en Miami.

Si van a Cartagena, por favor no dejen de visitar estos sitios.

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Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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