Cartas de amor LA FRONTERA ENTRE EL MIEDO Y EL AMOR, por Alfonso Molina

A sus ochenta y dos años, Albert Ramsdell Gurney ha construido una de las trayectorias más prolíficas y exitosas del teatro de Estados Unidos. Desde 1958 ha publicado más de cuarenta obras y novelas en torno a los dilemas íntimos de hombres y mujeres de la clase media acomodada de la Costa Este. Sus piezas más conocidas son The Dinning Room, The Cocktail Hour y Love Letter, esta última convertida en su  trabajo más representado y difundido, tanto en en Broadway como en todo el mundo, desde su estreno en 1989. En Caracas ha recibido varios montajes con distintos elencos, siempre con buen respaldo de crítica y público. Ahora Cartas de amor retorna bajo la dirección de Miriam Dembo en la Asociación Cultural Humboldt para mostrar cómo la bella millonaria Melissa Gadner y el muy inteligente Andrew M. Ladd III entretejen una relación epistolar que —a los largo de cincuenta años— revela la sinuosa y terrible frontera entre el miedo y el amor. Dos vidas que fluyen, una errática posibilidad de entrega afectiva y un acto de amor pospuesto hasta lo desconocido. La obra sigue dando que pensar.

Concebida como pieza en dos actos para un actor y una actriz, Cartas de amor expresa una sensibilidad especial para comprender las normas de conducta afectiva de un sector de la sociedad norteamericana a partir del término de la Segunda Guerra Mundial. Melissa y Andrew representan dos clases sociales —una con más dinero que la otra— en un intercambio de cartas que comienza en la niñez y se extiende por medio siglo durante el cual cada vida toma un rumbo pero sigue manteniendo el contacto epistolar. Ella y él crecen, labran sus estudios y carreras, viajan por el mundo, se casan por separado, tienen sus familias, intentan ocultar sus verdades, padecen sus insatisfacciones, se confiesan sus necesidades afectivas, evidencian un amor insoslayable pero no se encuentran personalmente hasta cuando ya es demasiado tarde.

Los personajes se hallan muy bien dibujados. Melissa es la niña rica criada por nanas rigurosas, con una madre alcohólica, un padre ausente y un padrastro abusador, mimada por todos, que se entrega al arte y la pasión y que necesita deseperadamente el amor. Andrew es el muchacho clase media, hijo de un hogar estable y padres modelos, comprometido con su país y que debe planificar su futuro para construir su carrera, dominado por la razón. Ella representa la desesperada necesidad del amor y él el miedo a correr el riesgo del amor. La distancia entre la corrección y la incorrección.

El montaje de Dembo es muy limpio y efectivo. Desecha lo superfluo y prioriza lo medular. Dos escritorio, dos lámparas, dos personajes. No hay movimiento en el escenario. Melissa y Andrew permanecen siempre sentados en sus puestos y separados por la iluminación. El ritmo se concentra en la gestualidad de la actriz y el actor bajo determinadas fronteras que nunca se traspasan. Sólo las cartas van de allá para acá y viceversa. Allí reside lo esencial de la pieza: las cartas se entrelazan pero las vidas no. El encuentro entre ambos se posterga y cuando se lleva a cabo ya no hay nada que hacer. Ella termina suplicando el amor a Andrew. Él sigue temiendo las consecuencias del amor con Melissa. Hasta unas líneas finales devastadoras.

Actuada por tres elencos a lo largo de cinco fines de semana, Cartas de amor constituye una oportunidad de lucimiento para grandes intérpretes. El primer fin de semana nos tocó apreciar el magnífico trabajo de Fabiola Colmenares y Héctor Manrique, realmente conmovedores. Dos profesionales de primera línea. Melissa y Andrew en sus propias dimensiones, con ricos detalles, con gestos sensibles. Excelentes. Los próximos fines de semanas le corresponderá a Julie Restigo y Javier Vidal y a Mariaca Semprún y Luigi Sciamanna —todos respetadísimos intérpretes—  desarrollar estos personajes perdidos en sus propias vidas y lejanías.  Sin duda, Cartas de amor es una excelente opción del mejor teatro en Caracas.

CARTAS DE AMOR, de A. R. Gurney. Dirección: Miriam Dembo. Producción general: Carolina Rincón. Ambientación: John Lange. Vestuario: Eva Ivanyi. Iluminación: José Jiménez. Fotografías: Luis Brito y Enrique Lares Monserrate. Elenco: Fabiola Colmenares y Héctor Manrique; Julie Restifo y Javier Vidal; Mariaca Semprún y Luigi Sciamanna. Una presentación del Grupo Actoral 80 y la Asociación Cultural Humboldt. Sábados y domingos a las 5:00 p.m.

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Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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