La vida después de Chávez ¿QUÉ LE DEPARARÁ DIOS A DIOSDADO?, por Trino Márquez

A medida que pasan los días la incertidumbre y la desesperación en las filas del chavismo aumentan. Se desconoce cuál será el futuro inmediato del caudillo. ¿Participará o no en las elecciones? ¿En cuáles condiciones podría hacer campaña una persona cercana a los 60 años de edad que tiene que verse sometida a sesiones de radioterapia? Por más mediático que sea el personaje, ¿puede limitarse a hablar horas por la televisión y la radio sin establecer contacto directo con los electores, sin patear las ciudades y pueblos de la provincia que tiene años que no visita?

Diosdado Cabello no está esperando que nadie le despeje estas interrogantes. Simplemente optó por dar una respuesta unilateral: está fortaleciendo su poder dentro del régimen. Se comenta que el hombre del Furrial se le impuso a Chávez cuando ascendió a la primera vicepresidencia del PSUV y a la presidencia de la Asamblea Nacional. Las versiones se mueven en un haz que va desde quienes señalan que es el segundo de abordo hasta quienes dicen que nunca ha dejado de ser un obediente delfín del Comandante.

Los datos objetivos muestran lo siguiente: fue uno de los favoritos al comienzo del régimen, estuvo en la Vicepresidencia del República y en el Ministerio de Relaciones Interiores, ganó la gobernación del estado Miranda. A partir de la derrota que sufrió a manos de Capriles Radonsky, comenzó una segunda etapa en la que quedó marginado de los puestos estelares; incluso no salió electo para la dirección del PSUV cuando se realizaron las primarias en 2010. En 2012 se inicia la fase por la cual transita ahora y que lo ha recolocado con un inmenso poder dentro del régimen.

En ausencia del jefe máximo, habla y se comporta como si fuese el sucesor. Ha opacado a sus más cercanos competidores: Jagua, Maduro y Adán. Este trío basa su poder en la cercanía con el mandatario enfermo y los plagiarios del autócrata, los hermanos Castro. En cambio, Cabello parece poseer un poder propio, que emana de su fortaleza intrínseca y de las redes que a largo de los años ha ido tejiendo con mucha paciencia. Trata de imponérseles a sus rivales como suele ocurrir en política: demostrando fuerza y audacia.

El mensaje del Presidente de la Asamblea Nacional no parce estar dirigido solamente a sus adversarios, sino también a Hugo Chávez. La sucesión inmediata o a mediano plazo del líder indiscutible no puede decidirse a espaldas de Cabello. En este momento es el segundo jefe del PSUV, supuestamente disfruta de un sólido prestigio en un sector de la alta oficialidad de la FAN y es la máxima autoridad del Parlamento. Cualquier maniobra entre bastidores para desplazarlo de nuevo y convertirlo en figura decorativa puede acarrear costos elevados para el partido y el Gobierno. En las condiciones de debilidad del régimen, un chooque con Diosdado no le conviene a nadie.

Su estrategia puede incluir imponérsele a Chávez tal como parece haber ocurrido en el pasado reciente. La patada por el trasero del Gato Briceño es una demostración de fuerza que apunta en esa dirección. El hasta ahora segundón resulta más taimado de lo que se veía.

Podría establecerse una analogía en la relación entre Fidel y Raúl Castro. El primero siempre fue la figura deslumbrante, el caudillo carismático cuyo magnetismo embrujaba; el segundo era un eficaz orfebre que controlaba la estructura del Partido Comunista, la Fuerza Armada y la amplia red de empresas estatales que le proporcionaban una parte caudalosa de las divisas que el régimen necesitaba para subsistir. Era solo cuestión de tiempo para que el eje del poder se desplazara desde Fidel a Raúl. La excusa perfecta para que la rotación se diera fue la enfermedad de Fidel. El hermano menor se le impuso al mayor. Hoy el octogenario líder es mucho más un símbolo que una realidad actuante. Carga la corona de los Reyes, pero de adorno. Ejemplos como el de los siniestros hermanos Castro abundan

En el mundo de la política las predicciones solo sirven de referencias generales para orientar la acción. Salvando las distancias del caso, me atrevo pensar que en ese espejo está viéndose Cabello. Puede ser que, a pesar de decir lo contrario, esté viéndose a sí mismo como la única opción de salvar el proceso bolivariano de la debacle, ante la inevitable mengua de Chávez.

Cabello no la tiene fácil que se diga. Para consolidar su hegemonía dentro del chavismo, además de sus adversarios en la cúpula, está obligado a lidiar con sus enemigos regionales. Ya salió de uno: el Gato Briceño. El otro problema es contener la avalancha que se está armando en torno a Capriles, su archirrival.

Pronto veremos de qué pasta está hecho el monaguense y qué es lo que le deparará el destino.

@tmarquezc

Anuncios

Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
Esta entrada fue publicada en Otras voces y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s