Ante el 7 de octubre NI DE IZQUIERDA NI DE DERECHA, por Alexis Márquez Rodríguez

Nunca he creído que los conceptos de izquierda y derecha están hoy superados, y que no existen tales posiciones  en el mundo contemporáneo. Me parece que es una coartada para no comprometerse. Y en la declaración de que no se es ni de izquierda ni de derecha creo percibir un tufillo a oportunismo, pues tal confesión permite colocarse cada  vez en la posición que más convenga.

Por supuesto que la polarización entre izquierda y derecha no opera hoy igual que en el pasado. Los  cambios ocurridos han hecho que en los asuntos políticos existan hoy variantes que no se daban antes. Además, en las posiciones políticas hay un elemento más importante de lo que a primera vista pareciera, que es el estilo con que se ejercen las  posiciones que puedan adoptarse. Ser de derecha o de izquierda supone un estilo, que no es lo único que  define la posición que se tenga, pero que tiene gran  importancia.

Sin embargo, hay circunstancias en que el esquema derecha-izquierda debe dejarse provisionalmente a un lado. Y eso es justo lo que actualmente tenemos planteado en Venezuela. La actividad política siempre se desarrolla en función de ciertas prioridades. Y son estas las que determinan el curso que  deben seguir los acontecimientos.

La prioridad absoluta que en estos momentos tenemos los venezolanos es de tal naturaleza, que la misma se presenta como una sola para izquierda y derecha, lo mismo que para quienes se mueven al margen de estas posiciones. Se trata de restaurar la democracia, rescatando  las instituciones del secuestro a que hoy se hallan sometidas por un régimen autoritario, personalista y militarista, que de continuar unos años más nos llevarán a la aniquilación total. El desastre  actual convoca a todas las fuerzas interesadas  en la salvación del país, sean de izquierda o de derecha.

Esa suspensión provisional de la pugna natural entre izquierda y derecha –con los matices, por supuesto, de centro, centro-derecha y centro-izquierda–, esencia todo ello  del sistema democrático, es lo que da sentido y oportunidad a la unidad democrática tal como se ha logrado de cara a las  elecciones del 7 de octubre.

Aunque tímidamente, en los meses previos a las primarias del 12 de febrero apuntó un poco la oposición entre izquierda y derecha. Afortunadamente no pasó de ser un amago, y  una vez conocido el resultado de esas elecciones imperó el  sentimiento de unidad, por encima de las diferencias ideológicas. Hoy lo menos importante es si el candidato de la unidad es de izquierda, de centro o de derecha. Lo importante es que la prioridad absoluta del pueblo venezolano es hoy derrotar el chavismo en todas sus formas reales o posibles.

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Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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