Los descendientes TRES SERES EN CONFLICTO, por Alfonso Molina

Casi todas las películas de Alexander Payne tienen como punto de partida la crisis personal de un hombre. En Las confesiones del señor Schmidt (About Schmidt, 2002) Jack Nicholson interpreta a un empleado maduro, forzado a su jubilación, que busca darle sentido a su existencia. En Entre copas (Sideways, 2004), Paul Giamatti encarna al neurótico Miles, recién divorciado, que no sabe como reconstruir su vida afectiva. Ahora en Los descendientes (The Descendants, 2011) George Clooney registra la fragilidad emocional del abogado Matt King, producto del accidente que deja en coma a su esposa, del desconocimiento personal de sus propias hijas y del hallazgo de la infidelidad. La vida de Matt ya no es la misma, pero quiere ir al fondo, necesita saberlo todo. Poco a poco, a través de una anécdota poco tradicional, el realizador norteamericano cuenta una historia conmovedora sobre seres humanos en momentos críticos. La idea que persiste tras la proyección es sencilla pero efectiva: llegar a la verdad puede ser un proceso doloroso pero  también imprescindible.

Ambientada en Hawaii, la película evade los estereotipos turísticos propios del archipiélago para mostrar la aparente normalidad de un familia de descendientes, es decir, los herederos de la unión entre la realeza hawaiana y los misioneros occidentales. Los King poseen algunas de las últimas zonas vírgenes de playa tropical de las islas, de un valor incalculable. La familia quiere vender, Matt no. Este planteamiento se mantiene a lo largo de la narración pero cede el paso principal a la situación personal del abogado cuando intenta recomponer la relación con sus hijas —la muy aguda Scottie, de 10 años, y la rebelde Alexandra, de 17—, al mismo tiempo que se enfrenta a la comprensión de la infidelidad en la relación de pareja y en la familia.

Los descendientes se mueve dinámicamente entre la comedia y el drama pero prevalece este último. Con inteligencia, con momentos emotivos y divertidos y, sobretodo, con un estado de conciencia que busca la redención. Los personajes son completos, redondos, que se expresan y se transforman en un viaje a la intimidad. En un momento traumático para los tres, por diversos motivos. Payne narra su historia de forma lineal, con mano firme. La película no se le escapa de control, a pesar de diferentes situaciones dramáticas al borde del estereotipo. Afortunadamente el guión de Nat Faxon, Jim Rash y el propio Payne supo interpretar la novela de la hawaiana Kaui Hart Hemmings. El texto prioriza las emociones de Matt, Alexandra y Scottie pero no abandona la trama secundaria de la venta de las tierras vírgenes para construir resorts y sitios vacacionales. Al fin y al cabo, Matt está en el medio de ambos dilemas.

Uno de los mayores valores del film se halla en el trabajo compacto, coherente y muy sensible de sus intérpretes, tanto los principales como los secundarios. George Clooney vuelve a demostrar que es mucho más que un galán al construir un personaje suimido en sus propias dudas. Un poco más allá se encuentran  la magnífica Shailene Woodley en el papel de Alexandra, la adolescente que descubre la infidelidad de su madre, y Amara Miller como la niña que ase asoma al mundo de los adultos. Pero habría que destacar, también, en roles secundarios, a Beau Bridges, como el primo Hugh, empeñado en vender las tierras, o a Julie Speer, como la desolada esposa del amante infiel. O a Nick JKrause, como el desconcertante Sid.

La escena final es sencilla pero determinante: muestra a sus tres personajes principales en una escena que habla del futuro y de lo posible. Juntos en un sofá.

LOS DESCENDIENTES (“The descendants”) EEUU, 2011. Dirección: Alexander Payne. Guión: Alexander Payne, Nat Faxon y Jim Rash, sobre la novela de Kaui Hart Hemmings. Producción: Jim Burke, Alexander Payne y Jim Taylor. Fotografía: Phedon Papamichael. Montaje: Kevin Tent. Director de Arte: Jane Ann Stewart. Elenco: George Clooney, Shailene Woodley,  Amara Miller, Judy Greer, Matthew Lillard, Beau Bridges, Robert Forster, Nick Krause. Distribución: Cines Unidos.

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Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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