Bafici 2012 CRITERIOS DIVIDIDOS, por Pablo Gamba

El Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente terminó el domingo con un palmarés de criterios divididos. En la competencia internacional fue premiada Policeman (Israel, 2011), por la cual Nadav Lapid recibió también la distinción como mejor director. Es una película de género: un thriller político sobre el enfrentamiento de un grupo de élite de policías y un imaginario grupo terrorista israelí. Un cine más arriesgado triunfó en la sección de filmes argentinos con Papirosen (2011) un filme de Gastón Solnicki sobre su familia.

El documental Papirosen fue grabado por Solnicki durante 12 años y en él se utilizan también películas hechas por familiares. En vez de decantarse por cualquier recurso convencional para presentar el material con la forma reconocible de una historia, el realizador lo organizó por capítulos independientes, presentados mediante intertítulos. Eso deja en el espectador la tarea de descifrar la trama de las relaciones entre los personajes y es también una manera de aceptar los límites que impone el deseo de capturar la verdad: contar una historia de apariencia coherente hubiera requerido llenar los vacíos que siempre quedan en todo intento de comprender la vida de los demás.

El filme trasciende la crónica de una familia y adquiere un interés universal por la forma como revela, a través de momentos en la vida actual de los personajes, las huellas que ha dejado en ellos la persecución de los judíos polacos enla Segunda GuerraMundial y las condiciones en las que se radicaron en Argentina como inmigrantes sin papeles. Pone de manifiesto, además, las relaciones de poder en la familia. Es reveladora de la manera como los hombres y las mujeres ejercen la autoridad de forma distinta, vinculadas con la tradición judía, y cómo los demás personajes actúan en respuesta a ello de maneras diferentes.

Puesto que sobre Policeman se escribió en una nota anterior, cabe detenerse aquí en otros dos títulos de la competencia internacional del Bafici. Ambos tienen en común que las protagonistas son niñas.

La francesa Tomboy de Céline Sciamma (2011) trata de una jovencita que se hace pasar por niño, aprovechando la mudanza de su familia a un lugar donde nadie la conoce y que los rasgos femeninos del cuerpo no se han desarrollado aún. Sobresale por el tratamiento natural de la manera en la que el personaje asume la identidad sexual que adopta, lo que incluye el amor que comienza a sentir por otra niña, y por el relato de cómo la protagonista es llevada por su madre a afrontar las mentiras y engaños a los que recurrió, sin que haya nada de humillación en ello ni de castigo por su precoz transexualidad. Es brillante la actuación de la niña Zoé Héran en el papel principal, lo que le valió el premio correspondiente del Bafici.

Más audaz aún es otra cinta de Francia: Nana, dirigida por Valérie Massadian (2011). El filme se presenta al principio como un documental sobre la vida de una familia en una granja. Registra el desenvolvimiento diario de los personajes, principalmente con amplios planos generales fijos, en particular de la pequeña hija. Pero a medida que se desarrolla la historia se va descubriendo que se trata de un punto de vista no objetivo, en el que lo que es real se confunde con la fantasía. Eso permite encontrarle sentido después a la larga secuencia del sacrificio de un cerdo con el que comienza, a un extraño cuento para niños y a la manera distante de actuar de la madre con respecto a la niña. Fue la principal olvidada de los premios del decimocuarto Bafici, opinión que comparte Diego Brodersen del diario Página/12.

Lamentablemente la programación de 450 títulos obligaba a hacer elecciones, como la de descartar Death Row de Werner Herzog (2012) para ir a ver This is not a Film de Mojtaba Mirtahmasb y Jafar Panahi (2011). Tampoco hubo oportunidad de asistir a las funciones de É na terra nao é na lua, dirigida por Goncalo Trocha (Portugal, 2011), la ganadora en la sección Cine del Futuro del festival.

La leyenda que rodea la película sacada clandestinamente de Irán en un pendrive escondido en una torta, debido a la prohibición de filmar impuesta a Panahi, no permite pasar por alto que lo expresado en el título es rigurosamente cierto: This is not a Film no es un filme sino un mensaje cuya desesperación apenas alcanza a esconder el sentido del humor de los realizadores. El cineasta castigado intenta darle un giro, aprovechando la imposibilidad de hacer una película para grabar otra sobre qué es lo que hace que el cine sea cine y las posibilidades de expresarse que ofrecen tecnologías como la que permite grabar imágenes con un teléfono celular. Sin embargo, no logra profundizar lo suficiente en esos otros asuntos.

En una vertiente política similar fue una revelación Tahrir – Liberation Square de Stefano Savona (Francia-Italia, 2011), sobre el movimiento que llevó al derrocamiento de Hosni Mubarak en Egipto. Por ser una película relevante para comprender la historia reciente de Venezuela, y que puede ayudar a entender también cómo terminó el régimen de Muamar Gadafi en Libia, le será dedicada una nota aparte.

Si bien los críticos argentinos coincidieron en que el decimocuarto Bafici fue menor en calidad que los anteriores, a pesar de la abundancia de filmes, lo que Diego Brodersen atribuyó en parte a la demora en la aprobación del presupuesto para poder levantar una mejor programación en las secciones paralelas, al menos hubo un descubrimiento importante. Se trata de las películas de los hermanos David y Nathan Zellner, quienes hacen una comedia de presupuesto mínimo al borde del cine amateur. De ellos se presentaron los largometrajes Frontier (2001), Goliath (2008) y Kid Thing (2012), que estuvo en el Festival de Sundance y en el Forum del Festival de Berlín. Los acompañó un programa de cortos, la mayoría de los cuales puede verse en http://zellnerbros.com/.

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Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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