Imagen del oportunista voraz EL SAPÓN REVOLUCIONARIO, por Alicia Freilich

Quedó grabada esta perversión banal de charreteras, franela roja o cuello duro, puestos o en el closet. Hanna Arend definió al totalitarismo nazi como banalidad del mal y de facto. Sin llegar a los extremos genocidas de aquel proceso, existe un sistema de maldad y corrupción exigidas por el quehacer diario de regímenes como éste que convierten el servilismo en institución de burocracia oficial. Pedro León Zapata lo registra desde hace tiempo como un  sapo de sonrisa y  mirada babosas, ancho rostro y torso inflado, retrato clarividente del oportunismo voraz y salvaje, ajeno a principios de buena ética, listo para toda empresa que le asegure ganancias, en este caso atadas a lazo rojo, signo de obediencia absoluta al líder de la revolución y su cortejo cívico-militar. Implícita va la delación mutua cuando conviene.

Para nuestra historiografía este sapón queda como símbolo de una élite manipulable, analfabeta funcional, graduada en cambotes masivos, con la nota fija de los diez puntos  necesarios para obtener el  título que acredita la incompetencia profesional y escala en una carrera sin obstáculos hasta que el  freno de un  hecho imprevisto la impulsa a escapar hacia cualquier otra ruta de sobrevivencia. Como parte del monstruo, se desgarra hiriendo a fondo y lesionado.

En las revoluciones soviética, maoísta y fidelista se normalizó el espionaje acusatorio intrafamiliar, vecinal y social pues la sumisión, ante la derrota y el miedo al castigo, culmina en  traición sin límites. El camarada pasa a soplón, el compinche a acuseta,el encubridor a denunciante. Con esa maquinaria banalizada de la impunidad como ley, en diez años este país involucionó todo un siglo. Es enorme el daño moral y material inyectado a millares de ciudadanos ahora pobladores.

Hoy, desde la óptica internacional popular, ser venezolano equivale a mafioso. Y mientras la decencia nacional agoniza en un calabozo gubernamental o se la obliga a reclusión en su cárcel casera, el hamponato palaciego y de calle, casi lo mismo, manda y actúa libremente. O se vuelve  sApo- sApón,

El nuevo gobierno rescatará lo básico de las revoluciones francesa y norteamericana, resumido por  el poeta Isaac Leib  Peretz :

El mundo no es taberna, ni bolsa, ni marcha a la deriva/Todo es medido y pesado/No se evapora una lágrima ni una gota de sangre/ni se apaga inútilmente la chispa de ojo alguno/ Las lágrimas se hacen ríos y  mares/el océano  un diluvio y las chispas un rayo/Nunca creas que no hay juez ni justicia/.

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Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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