Aguas turbulentas ENTRE LA CULPA Y EL PERDÓN, por Alfonso Molina

El noruego Pal Sierre Valheim Hagen ejecuta una excelente actuación en el film de Erik Poppe.

Son dos historias unidas por una misma tragedia. El joven Jan Thomas participó en la muerte de un niño, crimen por el que acaba de pagar una condena de ocho años en prisión. Sobre su conciencia carga esa culpa pero al salir de la cárcel está decidido a reconstruir su vida. Trabaja como organista de una iglesia de un barrio de Oslo, donde conoce a Agnes, religiosa y madre soltera de Jens, con quienes establece una relación afectiva que es lo más parecido a una familia. Por su parte, Anna, la madre del niño asesinado ocho años antes, descubre que el muchacho trabaja en la iglesia y que ha comenzado a compartir su vida con una mujer y su hijo. Comienza entonces a desarrollar su rabia y su dolor. Allí está el hombre que mató a su hijo. Las historias de cada uno avanzan por separado y de forma inevitable se encuentran. Jan Thomas y Anna están unidos —de manera diferente pero devastadora— por una tragedia que ninguno puede olvidar. El recuerdo de aquel niño marca una trama muy bien urdida por Erik Poppe en Aguas turbulentas, excelente film noruego que se introduce en las zonas sombrías del alma.

Con esta película, fundamentada en la novela de Harald Rosenløw-Eeg, el director noruego concluye su bien comentada Trilogía de Oslo, construida sobre historias muy distintas sobre temas diferentes que involucran a personajes comunes con sus conflictos personales. En el caso de Aguas turbulentas, el drama adquiere rasgos profundamente religiosos pues a partir del crimen surge el peso de la culpa pero también la necesidad del perdón. Aunque Jan Thomas no es creyente, su nueva pareja Agnes oficia en la iglesia. Su hijo Jens es producto de una relación sin futuro por lo que sus padres querían que abortara. Pero ella eligió la vida de su hijo, en coherencia con su vida espiritual. Cuando Anna acude al párroco para acusar de asesino a Jan Thomas, el religioso le informa que todo aquel que llegue a su iglesia tendrá una nueva oportunidad. No hay que olvidar que el muchacho toca el órgano del templo en ceremonias de boda y otros ritos. Jan Thomas se entrega a sus interpretaciones de una forma intensa. De pronto, el espectador reconoce los acordes de Puente sobre aguas turbulentas, la clásica canción de Paul Simon, que adquiere una dimensión especial. John, el marido de Anna, está dispuesto a aceptar un trabajo en Dinamarca para alejar a su esposa de la tragedia y para llevar adelante la familia que han conformado con la adopción de dos niñas filipinas. Existe en todos los personajes la necesidad de ser buenos cristianos, incluso el agnóstico que reconoce las virtudes de la fe.

Poppe instó a Rosenløw-Eeg para elaborar el guión sobre su propia novela, lo cual resultó una interpretación muy fiel de la intención del autoir. Primero se narra la historia de Jan Thomas. Luego le toca al turno a Anna. Cada cual desarrolla su visión sobre la muerte del niño y la sitúa en sus propias perspectivas. Ambas vertientes se unen en un desenlace que parece anunciar otra tragedia. El director maneja este hilo narrativo con precisión, sin retórica ni falso suspenso. Conduce a sus personajes por sus propias rutas y muestra sus dudas y sus angustias hasta un final de confrontación pero también de esperanza. Sin embargo, en la historia hay un perdedor.

Uno de los factorese esenciales del film residen en los muy bien matizados trabajos de actores desconocidos entre nosotros. Pal Sierre Valheim Hagen como Jan Thomas, Trine Dyrholm como Agnes, Ellen Dorrit Petersen como Anna, Fredrik Grøndahl como el niño Jens y Trond Espen Seim como John constituyen el muy eficiente quinteto de actores y personajes de este drama que expone las virtudes del cine noruego que ya se consolida en escenarios distintos a los suyos. El nombre de Erik Poppe comienza a ser reconocido por la calidad de sus trabajos.

AGUAS TURBULENTAS (Deusynlige), Noruega, 2008. Director: Erik Poppe. Guión: Harald Rosenløw-Eeg, basado en su propia novela. Producción: Finn Gjerdrum, Stein B. Kvae. Fotografía: Ingeborg Klyve, John Christian Rosenlund. Montaje: Einar Egeland. Música: Johan Söderqvist. Elenco: Pal Sierre Valheim Hagen, Trine Dyrholm, Ellen Dorrit Petersen, Fredrik Grøndahl, Trond Espen Seim, Angelou Garcia, Henriette Garcia, Terje Strømdahl, Anneke von der Lippe, Frank Kjosås, Jon Våge. Distribución: Amazonia Films.

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Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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