Los sabores tradicionales PASEO RÁPIDO POR COMEDORES DE PARÍS, por Alfonso Molina

Bajo la cúpula del Bofinger se come muy bien en un ambiente dl siglo XIX.

Existe el París de Joel Robuchon, Guy Savoy y Alan Sanderans, emblemas de la alta cocina francesa repletos de estrellas Michelin y de cuentas muy caras. Pero existe otro París que se nutre de miles y miles de restaurantes, bistrots y brasseries, de mayor o menor calidad y para presupuestos mucho más económicos y variados. Son los lugares de comida que el viajero agradece y donde se come bien sin arruinarse.

Por ejemplo, el Bofinger, fundado en 1964 a un costado de la Bastilla, donde se comen ostras excelentes o un correcctísimo foie gras, antes de un buen salmón a las finas hierbas y un delicioso maigret de pato. se puede solicitar la fórmula o pedir platos a la carta con muy buenos precios para la calidad que ofrece. Todo en un ambiente espectacular bajo una inmensa cúpula que transporta al comensal hasta mediados del siglo XIX.

Un sitio al que nunca dejo de ir cada vez que estoy en la antigua Lutetia es el Hippopotamus, una cadena de restaurantes de carne que se extiende por toda Francia ofreciendo los cortes típicamente galos, tanto de vacuno como de cerdo y cordero. Me encanta la bavette (bistec de la falda del lomito) con papas fritas y un buen medoc. Las costillas de cerdo son espectaculares. También sirven pescado para quien quiera probar una buena tilapia. Es una opción magnífica.

Y si se aburren de la culinaria francesa puede acercarse al pasaje Brady para descubrir Le Jardin de l’Inde, con su cocina muy especiada donde destaca el massala sobre el pollo y el cordero, además del arroz basmati, regada con Fisherking, la cerveza más popular de India. Todo muy económico pero con calidad.

Finalmente, el Peret, un bistrot a vins ubicado en la calle Daguerre, casi en la avenida del General Léclerc, fue un verdadero hallazgo. Allí sirven la tradicional cocina regional de Auvergne, como la deliciosa rodilla de cerdo sobre lentejas verdes o el magnífico confit de pato con papas auroras. Allí descubrí un malbec no argentino sino francés, de la región de Cahors.

Son algunos de los miles de sitios en los que el viajero puede saciar su hambre de buena cocina. Eso sí, hay otros francamente deplorables. Solo hay que saber elegir.

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Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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