Un falso dilema ¿INDECISOS O PRECAVIDOS?, por Gerver Torres

Hay una diferencia entre estar indeciso y ser precavido. El indeciso no sabe por cuál camino irse, cuál decisión tomar; el precavido sabe lo que va a hacer pero es cuidadoso de que otros lo sepan. En Venezuela hay sobradas razones para que mucha gente quiera mantener encubiertas sus opiniones y su manera de pensar. Un régimen autoritario y clientelista que amenaza tanto directa como veladamente a quienes no están de su lado, es una de esas razones. Autoritarismo y clientelismo son dos hojas de una misma tijera de opresión. Autoritarismo es la exigencia de sumisión a la autoridad de una persona o de un pequeño grupo. Clientelismo es el intercambio de bienes o favores por incondicionalidad política.

Autoritarismo. Los regímenes autoritarios obligan a sus ciudadanos a ocultarse, a encubrir sus opiniones incluso de la gente más cercana. Una extraordinaria descripción de esa opresión la hace Gao Xingian en El libro de un hombre solo. Se trata de un intelectual chino que sufrió la revolución cultural de los años sesenta en su país, y que fue luego declarado premio Nobel de literatura ya en el exilio. Cuenta Gao cómo, en medio de la revolución, en los actos políticos a los cuales eran obligados a asistir los trabajadores chinos, éstos no se atrevían a mirar a sus compañeros, no fuera a ser que alguno advirtiera o creyera advertir en el rostro del otro, algún signo de disidencia, y resultara por ello denunciado y perseguido. Por eso, todos miraban hacia adelante, rehuyendo verse; evitando descubrirse en sus gestos posturas políticamente inconvenientes. Ninguno quería ser descubierto ni descubrir al otro. Todos tenían miedo de todos. Si alguna encuestadora les hubiese preguntado su opinión a esos trabajadores chinos sobre el tema más banal, seguramente muchos habrían aparecido como indecisos. Sin embargo, estarían actuando precavidamente.

Luego el clientelismo. De acuerdo con la encuestadora Datos, en Venezuela habían para el primer trimestre de 2012, más de 8 millones de adultos beneficiarios de algún programa social (44% de la población mayor de 18 años) y más de 3 millones y medio que recibían sueldos del sector público (19% de la población adulta). Estos dos porcentajes no se pueden sumar a la hora de estimar el total de la población que tiene algún tipo de dependencia directa del gobierno, pues hay quienes están en los dos grupos a la vez. Tampoco, todos los empleados públicos lo son del gobierno central. Pero, con bastante seguridad se podría decir que al menos la mitad de la población adulta del país tiene algún tipo de dependencia directa del régimen. Esto es dependencia directa, porque luego están familiares y otras personas que viven a cuenta de los primeros. En síntesis, mucha gente. Frente a un gobierno que declara que las empresas públicas deben ser rojas rojitas, como se ha dicho de PDVSA, por ejemplo, esa gente con tales lazos de dependencia del gobierno tiene razones para encubrir su pensamiento y preferencia política. La pueden encubrir diciendo que respaldan al gobierno o que están indecisos. En verdad, son hasta valientes, cuando se arriesgan a mostrarse como indecisos. Los podríamos llamar “valientes indecisos”.

Por supuesto no todos los indecisos son gente que está ocultando sus preferencias políticas. Hay los que genuinamente están indecisos, pero precisamente, hay que saber separar la paja del grano. La capacidad de hacer esa separación es lo que una espera de un buen analista político o de una buena encuestadora. En ese sentido, uno de estos buenos análisis es el que nos ha ofrecido Christian Burgazzi en su artículo “La realidad no se percibe con largavistas”, publicado por Nelson Bocaranda en su sitio runrun.es que recomiendo.

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Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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