Acabar con los otros LA GUERRA DE RELIGIONES Y LA JIHAD MUNDIAL, por Edgar Cherubini Lecuna

El Profeta ha dicho, “El Día del Juicio Final no llegará hasta que los musulmanes maten a todos los judíos que se esconden detrás de piedras y árboles. Las mismas piedras y árboles dirán, ¡Oh, musulmanes! Hay un judío detrás de mí. Ven y mátalo”. Las amenazas que reiteradamente son pronunciadas por Irán y organizaciones como Hezbollah o Hamas, de hacer desaparecer a Israel del mapa, se han extendido por igual a los cristianos, blanco de ataques terroristas en Egipto, Líbano, Irak, Filipinas, Indonesia, Pakistán, Nigeria, Kenya y otros países. Hace apenas una semana, la oficina del Partido Falange Cristiana en Beirut fue blanco de un atentado con un carro bomba, matando a 8 personas e hiriendo a 80.  L’Osservatore Romano informa sobre mas de 20 muertos, como resultado de un ataque contra una iglesia cristiana atestada de fieles en Nigeria, efectuado por un grupo terrorista islámico denominado Boko Haram. El mismo día se reportaba un atentado con bombas contra una iglesia en Nairobi, Kenya. Es tal la preocupación del Vaticano, que su Secretario de Estado, el cardenal Tarcisio Bertone y el presidente de la Conferencia Episcopal de Italia, el cardenal Ángelo Bagnasco, han lanzado una alerta a la opinión pública sobre “la creciente intolerancia, la feroz persecución y las matanzas a las que están siendo sometidos los cristianos en el medio Oriente y África”.

Como bien lo afirma Thierry Desjardins, director adjunto de Le Figaro, “Este odio hacia los cristianos ya no se trata de una cuestión de fe, atacando las iglesias, a sacerdotes y fieles, los islamistas pretenden destruir la civilización occidental, la democracia, lo que ellos llaman el ‘neocolonialismo’, los derechos del hombre, la igualdad entre hombres y mujeres, el progreso como nosotros lo concebimos”.

Pero no solo los judíos y cristianos son blanco de la demencia islamista. Los violentos ataques contra la comunidad budista en Birmania ha dejado como saldo cerca de 112 muertos, 70 heridos y miles de templos budistas incendiados, en lo que se teme sea el comienzo de una guerra religiosa en ese país. Sin duda se trata de una escalada de violencia organizada, como parte de la estrategia de la mundialización de la Jihad al desatar los demonios de una guerra de religiones.

La historia ha comprobado que la religión es un elemento movilizador tan eficaz como el nacionalismo. La noción de “choque de civilizaciones” ideada por Toynbee y popularizada por Huntington, está siendo alimentada por la variable de la guerra religiosa dentro de la concepción de la Jihad o guerra santa contra los infieles, que pretende la creación de un califato mundial. Utilizando la invisibilidad del combatiente suicida, el anonimato de un hombre-bomba o el de un francotirador que dispara sobre una multitud, el terrorismo es apenas una forma de ensayar sus asaltos a Occidente.

Según Toynbee, “significativamente las líneas de fractura entre civilizaciones son casi todas religiosas”. Esos son “los primeros empujones que una civilización le da a otra”, la que a su vez responde de la misma forma y así sucesivamente hasta que una de ellas termina paralizada o derrotada.

En Francia, donde cualquier acto antimusulmán es considerado un delito contrario a las leyes que garantizan la libertad de culto, las reacciones apenas comienzan. Durante el primer trimestre de 2012, se registró un aumento de acciones contra el Islam (14%) comparado con 34% del totalizado durante 2011. La ocupación, la semana pasada, de la gran mezquita de Poitiers, por un grupo derechista denominado “Generación Identitaria”, constituye una de las respuestas a las amenazas terroristas contra Francia que se han incrementado luego de la reciente masacre de Toulouse perpetrada por un “lobo solitario” de al-Qaeda y de la declaración de guerra del Aqmi (Al-Qaïda au Maghreb islamique) contra los franceses en África.

Para Francia, como para cualquier país occidental, se plantea de nuevo el dilema que Churchill, con la causticidad que lo caracterizaba, resolvió en una oportunidad afirmando: “Nunca debes intentar pactar con los que te han declarado la guerra”.

edgar.cherubini@gmail.com

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Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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