El precio de la codicia UN PEQUEÑO MARGEN DE ERROR, por Alfonso Molina

El gran Stanley Tucci interpreta a Eric Dale, el analista financiero que da la voz de alarma ante la crisis de 2008.

Wall Street, una tarde de 2008. El analista senior Eric Dale es despedido de la firma de asesoría de inversión en la que ha venido trabajando desde hace varios años. Recoge sus cosas, las coloca en una caja de cartón y se marcha deprimido, pero antes le deja un pen drive a su asistente Peter y le advierte que allí hay un caso que debe ser resuelto. Después que todos se han marchado, la curiosidad del analista junior lo lleva a leer el caso y descubre algo grave. Al minuto llama a Seth, su compañero de trabajo, y le pide que regrese a la oficina. Allí confirman la severidad de lo que Peter ha encontrado y llaman a Will, el jefe inmediato, quien abandona una noche de farra prometedora en un bar de Manhattan para regresar a la oficina y enfrentarse con la catástrofe que se observa en el monitor. Will llama de inmediato a Sam, líder la firma de consultoría financiera, quien acude a la oficina y asume la dimensión de lo que viene. No le queda más remedio que llamar a Jared, quien telefonea a Sarah y ésta a su vez a John. La estructura gerencial de la empresa está al tanto de lo que viene. Todos saben de qué se trata pero nadie lo llama por su nombre. Todos están conscientes de su responsabilidad en algo que va a llevar a la quiebra a muchas empresas, que dejará desempleados a millones de personas y que afectará las economías del mundo de una manera trágica. Por eso buscan a Eric Dale, el despedido, para que regrese y los ayude a enderezar el entuerto. Pero el desastre está en marcha. Comienza la crisis financiera de 2008, producto de muchos errores cometidos por los responsables del sistema financiero durante los primeros años del siglo XXI. Este es el punto de partida dramático de El precio de la codicia, agudo e inteligente film sobre una crisis que todavía nos persigue.

Escrita y dirigida por el debutante estadounidense J.C. Chandor, la película se construye con un entramado de opiniones contradictorias, interferencias inoportunas, acciones irreflexivas y responsabilidades diluidas que se tejen a  lo largo de una larga noche neoyorquina, antes de que los mercados financieros occidentales den la voz de alarma. Un puñado de personajes —muy bien interpretados por un elenco de primera— intenta detener lo incontenible  Se reúnen, hablan, gesticulan, entran en pánico, pero ninguno es capaz de explicar ante la cámara qué es lo que Eric Dale descubrió. “En qué momento pasó esto”, “te lo dije”, “debimos estar preparados”, “no puedo creer lo que está sucediendo”, “alguien tenía que advertirlo” y frases similares funcionan como excusas que intentar sortear el temporal. Pero no importa que ninguno de los personajes defina el hallazgo. Lo central es que todo el sistema financiero se viene abajo. Tal como sucedió y ya es historia.

Más allá de esta anécdota de altísimo interés, lo medular de Margin call reside en el cuestionamiento de los valores éticos de quienes condujeron el sistema a una crisis de tanta magnitud. Una burbuja financiera que a lo largo del gobierno de George W. Bush fue creando un entramado de riesgos e imprudencias y que terminó explotando de una manera desvergonzada. Sin embargo, Chandor no toma el camino fácil de echarle la culpa al sistema, sino que se detiene a considerar las condiciones y responsabilidades de cada ser humano que intervino en esta situación. Por ejemplo, allí está Eric (Stanley Tucci), un veterano consultor que ahora debe enfrentar sin empleo una hipoteca; Peter (Zachary Quinto) quien siente que su carrera como consultor está a punto de terminar sin ni siquiera levantar el vuelo y lo mismo piensa Seth (Penn Badgley). Pero ambos son peones de este ajedrez perverso. Un poco más allá Will (Paul Bettany) ve en peligro su glamorosa vida con autos europeos y prostitutas caras sin darse cuenta que es tan responsable como el que más. Mientras tanto Sam (Kevin Spacey) observa la debacle pero no puede olvidar que su amada perra está muriendo en una clínica veterinaria. Jared (Simon Baker) sabe que su salario anual multimillonario está en la picota y le importa una pamplina frita lo que pase en la vida de millones de personas. Sarah (Demi Moore) teme convertirse en la chica expiatoria de todo este proceso. Y John (Jeremy Irons), la cabeza máxima de la empresa, reconoce que su inteligencia no es suficiente para escapar de la situación.

El precio de la codicia —inapropiado e inexacto título en español— no es un panfleto político anticapitalista ni tampoco juega a la condena moralista del sistema de libre mercado. Ni siquiera cuestiona los mecanismos especulativos de Wall Street. Chandor no es Michael Moore, afortunadamente. Prefiere ocuparse más bien de las personas, de sus intereses, sus limitaciones, con toques de intensa carga humana. Por ejemplo, su final, que desde luego no les revelaré, es dramáticamente elocuente. Este joven y prometedor director edifica su película con inteligencia, agudeza y elegancia. Se vale del trabajo de muy bueno actores y logra expresar la intensidad y el dramatismo de la crisis financiera. Una pequeña joya.

EL PRECIO DE LA CODICIA (Margin call), EEUU, 2011. Dirección y guión:   J.C. Chandor. Producción: Michael Benaroya, Neal Dodson, Zachary Quinto, Robert Ogdent Barnum, Corey Moosa y Joe Jenckes. Fotografía: Frank G. Demarco. Montaje: Pete Beaudreau. Música: Nathan Larson. Dirección de arte: John Paino. Elenco: Kevin Spacey, Paul Bettany, Jeremy Irons, Zachary Quinto, Penn Badgley, Demi Moore, Mary McDonnell, Stanley Tucci, Simon Baker. Distribución: Cinematográfica Blancica.

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Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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