Después del 16-D LA ENFERMEDAD, por Alfonso Molina

Cimeq 1Tomo prestado el título de la magnífica novela de Alberto Barrera Tyzska para abordar yn asunto particularmente patológico en la sociedad venezolana. En nuestra escena política Hugo Chávez no es el único enfermo. Así lo puso de relieve la conducta de los dirigentes del oficialismo —tal como lo encaró Milagros Socorro en su excelente columna de hace unos días— al conducir a su máximo líder a un proceso de deterioro sistemático y consciente para “salvar” las elecciones del 7 de octubre y para extender su influencia a los comicios del 16 de diciembre. Un relevo político que carece de peso específico se nutre de los estertores de su conductor y de la lástima alimentada por una nueva vertiente del secretismo. Cubanófilos, militaristas y corruptos confoman las tres tendencias claramente definidas que se disputan la sucesión del proceso revolucionario, hoy representada por Nicolás Maduro, ungido por Chávez, para dominar las nuevas elecciones presidenciales que parecen inminentes, dado el precario estado de salud del caudillo, actualmente en el Centro de Investigaciones Médico Quirúrgicas (CIMEQ) de La Habana. Pero la enfermedad no solo arropa a chávez y a la dirigencia del chavismo sin Chávez. Se extiende a los millones de venezolanos que en las presidenciales, desde el bando oficialista, optaron por un camino de dependencia y atraso —pese a la inseguridad, la inflación, el desempleo, la corrupción y la ineficacia de los servicios públicos, incrementados en los últimso catorce años— y a los numerosísimos electores del campo opositor que en las elecciones de gobernadores facilitaron, con indiferencia y abstención, el triunfo de los candidatos chavistas. Pero tampoco son los únicos. Todos formamos parte de un país enfermo, quebrado económica, institucional y moralmente, que bordea un precipicio. Creo que todo lo anterior conforma un cuadro político muy adverso para las fuerzas democráticas que han sido derrotadas en los últimos comicios. La unidad ha perdido solidez, han surgido los zamuros de la política, la MUD no goza del prestigio previo al 7-O, Capriles Radonski ya no arrastra multitudes como antes, pese haber hecho una campaña verdaderamente admirable. No puedo ser optimista, sería idiota, pero sé que tenemos que seguir luchando. Es el momento de redefinir una estrategia frente a un país enfermo.

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Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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