El cine venezolano LAS MEJORES DE 2012, por Alfonso Molina

Piedra, papel o tijera 1

“Piedra, papel o tijera” fue una de las seis mejores películas venezolanas estrenadas en 2012.

Más de una docena de largometrajes venezolanos se estrenaron en 2012, la cual parece una cifra que se mantiene desde hace algunos años y que tiende a aumentar en el futuro inmediato. Expresa un trabajo sostenido y productivo tanto de los realizadores y productores como de los organismos oficiales y privados de nuestro cine. Si en algún sector de la vida venezolana se ponen de manifiesto las bondades del consenso de todos los involucrados es en el cinematográfico. Un ejemplo para otras áreas de la actividad cultural en el país. Sería iluso pensar que todas las películas nacionales tengan altos niveles de calidad. Eso no sucede en ninguna industria fílmica del mundo. De la producción estrenada en este año me gustaría destacar seis obras de carácter especial: cuatro de ficción y dos documentales. A continuación, reproduzco lo que opiné de cada una a la hora de su estreno.

Piedra, papel o tijera. El azar es caprichoso. Se impone sobre las voluntades. Una mañana cualquiera un padre de familia, honesto y trabajador, descubre lo insospechado ante sus narices y se hunde en una crisis personal que no solo arrastra a los miembros de su familia y a otros personajes inesperados sino que los confronta a todos con la dura realidad de una ciudad que dispara a quemarropa, literal y figurativamente. Piedra, papel o tijera, segundo largometraje de Hernán Jabes, se aleja temática y estilísticamente de su debut con Macuro, la fuerza de un pueblo (2008) para construir una historia urbana y contemporánea, compleja y dura, muy bien armada, sobre la brutalidad que nos rodea. Seres humanos en conflicto, una Caracas que los acosa y la violencia absurda que no parece tener final. Un film que impacta porque se sumerge en los pantanos de la inseguridad y la muerte, tal vez el problema más duro que tenemos como sociedad.

Azul y no tan rosa. El primer largometraje como director del actor Miguel Ferrari marca una perspectiva muy personal pero al mismo tiempo muy pertinente en el campo social. La aceptación del “otro”, ya sea por razones étnicas, políticas, culturales, raciales o sexuales, conforma una tendencia con mil expresiones en el cine mundial. El planteamiento de esta vertiente consiste en que no solo se trata de tolerar al que es distinto (¿quién define lo distinto? ¿bajo qué criterio?) sino de convivir con quien se diferencia de la “normalidad” (¿quién define la normalidad? ¿bajo qué criterio?) en un mundo que cambia cada día y ofrece una rica gama de posibilidades. Esta premisa ha dado obras significativas reconocidas en todas partes, pero lo curioso es que los prejuicios sobre actitudes políticas, creencias religiosas y conductas sexuales siguen ejerciendo su destructora misión. Tal es el punto de partida de Azul y no tan rosa, coproducción entre Venezuela y España que pone el ojo en la discriminación del homosexual, en primer término, en la violencia de género, en segundo lugar, y en la necesidad de aceptar a los seres humanos como son. Ferrari debuta con mucho brío con un tema que arma polémica y que merece una discusión permanente.

El manzano azul. El paso de la niñez a la adolescencia en un mundo de contrastes de diferente tipo revela percepciones inéditas y define nuevas conductas. Ese tránsito conflictivo y amoroso constituye la médula dramática de  El manzano azul, nuevo film de Olegario Barrera que vuelve a los orígenes de su filmografía para narrar el encuentro vital entre un abuelo campesino y su nieto urbano, en medio de los páramos andinos, sin electricidad ni celular ni televisión ni computadora. Un viaje hacia lo básico. Tres meses en la vida de cada cual convertidos en un intenso y mutuo proceso de aprendizaje y cambio. Film de gran cuidado formal, meticulosamente producido, con excelente actuaciones, trabaja la vertiente del cine familiar, con humor y ternura, y profundiza una ruta para nuestra producción. Además, demuestra la madurez de un cineasta que tiene aún mucho que ofrecer.

Memorias de un soldado. Las historias dentro de la Historia señalan sus hallazgos desde el olvido, donde moran los guerreros de un país portátil —como diría Adriano— que cambian de causa según se lo dicte la supervivencia. En 1895 Víctor Manuel Ovalles rescató la autobiografía de Braulio Fernández, un soldado que luchó en el bando patriota pero también en el realista en una guerra de Independencia marcada por la crueldad y la injusticia. Ese relato adquirió forma de libro en 1967 cuando los descendientes de Ovalles lo dieron a conocer como Alto a esa patria hasta nueva orden. En estos casos resulta imposible determinar qué pertenece a la realidad y qué a la ficción, pues la memoria es caprichosa, pero cuando esos recuerdos regresan a través del lenguaje cinematográfico la ficción deviene en una forma muy veraz de entender la realidad. Es lo que sucede con Memorias de un soldado, primer largometraje del venezolano Caupolicán Ovalles, biznieto del hombre que encontró aquella autobiografía, que explora las anécdotas de una época sangrienta que dejó un país arrasado y miles de seres humanos a la deriva. La vida de Braulio Fernández termina siendo el residuo de la batalla después de vivir una historia de amor condenada. Cine histórico y cine de guerra se articulan a lo largo de este cuento romántico sobre un guerrero sin gloria.

Tiempo de dictadura. Muchos piensan que se trata de una época superada, que las dictaduras pertenecen al pasado y que el autoritarismo es un tema solo para el estudio de los investigadores. Sin embargo, en este siglo persisten dictaduras terribles ejercidas de forma directa u otras más sutiles con rasgos formales que ocultan su verdadera faz. En Europa del Este, África, Asia e incluso América Latina. Desde la perspectiva que brindan estas experiencias históricas, la madurez de la democracia como sistema de valores políticos y sociales se fundamenta en buena medida en el conocimiento de las causas y los mecanismos que hacen posible la autocracia. Tal vez esta es la mayor de las virtudes de Tiempos de dictadura, nuevo largometraje de Carlos Oteyza que presenta el decenio del régimen militar de Marcos Pérez Jiménez —del derrocamiento de Rómulo Gallegos en 1948 hasta la caída del militar andino en 1958— con una visión contemporánea y analítica. Al concluir la proyección el espectador no solo sabe lo que ocurrió durante ese lapso sino por qué y con cuáles consecuencias. El resultado es un film redondo, complejo, bien sustentado en la materia histórica y desarrollado con un criterio riguroso que evade el maniqueísmo y la retórica política. Una limpia y precisa memoria del autoritarismo.

El misterio de las lagunas. A los largo de sus noventa y dos minutos, este nuevo documental venezolano despliega una mirada virgen, rica, fascinante y amable sobre los seres humanos que habitan unas historias olvidadas pero permanentes, insólitas pero naturales, en medio de unos parajes de belleza perturbadora. Sin embargo, no es una película de postales turísticas ni un estudio antropológico sobre esos hombres y mujeres de los páramos. El más reciente film de Atahualpa Lichy tiene mucho de poética cinematográfica, en la medida en que evade  la ciencia social y prioriza las experiencias, emociones y memorias de los moradores de los pueblos del Sur de Mérida. Allá, en los Andes venezolanos, surge una vida remota y oculta, discreta y tímida, ignorada —más bien insospechada— por el resto del país. El ojo atento del cineasta venezolano captó e interpretó el sentido de esas vidas. Con sensibilidad e inteligencia.

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Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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