Habemus papam CRISIS EN EL VATICANO, por Alfonso Molina

Habemus papam 1

Un hombre se enfrenta a sus circunstancias en #Habemus papam”, de Nanni Moretti.

Una situación imaginaria pero posible. Ha muerto el Papa. Obispos, arzobispos y cardenales de todo el planeta se reúnen para designar al sucesor de San Pedro. Después de varias votaciones, el Cónclave toma una decisión y el  humo blanco se eleva al cielo: habemus papam. Siguiendo la tradición, el nuevo pontífice debe asomarse al balcón del Vaticano para dirigirse a los miles de fieles que llenan la Plaza de San Pedro. No obstante, la espera se alarga.  El nuevo Papa  duda de su fortaleza para llevar adelante sus nuevas responsabilidades. Con su duda crea un conflicto de gran magnitud en el mundo católico. El Vaticano no sabe cómo explicar esta situación mientras un anciano predestinado trata de explicar lo que siente. Tal es el punto de partida de Habemos papam, el film del Nanni Moretti que llega con casi dos años de retraso a nuestra cartelera —a pesar de haber  despertado toda suerte de comentarios donde se ha estrenado— para plantear un dilema muy humano con una mezcla de crítica, humor y suspenso en el marco de la raíz del cristianismo. No es un tema fácil. Tampoco una herejía,

El director de películas tan diversas como Querido diario y La habitación del hijo, ganador de muchos premios europeos y figura cotidiana del debate político y social de Italia, plantea una perspectiva real con muchas vertientes ficticias sobre una situación nada descartable. Uno de los cardenales con posibilidades ciertas de sentarse en la silla de Pedro descubre una crisis de responsabilidad personal y asume sentimientos que han sido reprimidos por su vocación religiosa durante décadas. Aficionado al futbol y con ideas de avanzada, prefiere actuar como cualquier ciudadano y se encuentra en una disyuntiva muy humana: su deber como líder colectivo versus sus necesidades íntimas como individuo. El legendario actor francés Michel Piccoli, a sus 86 años, da vida al nuevo pontífice de manera sorprendente y veraz y constituye una de las grandes fortalezas del film. Su interpretación de centra en los rasgos más particulares de su personaje y los desarrolla con sutileza y convicción.

La cercanía al poder universal que ostenta el regente del Vaticano deviene en una circunstancia dramática que puede llamar al escándalo y al cuestionamiento de los mecanismos de control y manipulación espirituales. Sin embargo, Moretti prefiere el camino del humor y el ingenio —sin abandonar el carácter de drama de su historia— para proponer una situación muy humana y perfectamente posible en este siglo XXI que moramos. No le interesa acusar a la Iglesia católica como una institución anacrónica ni a sus representantes como posibles abusadores sexuales de niños —como está en boga últimamente— sino resaltar su importancia como la entidad conductora de millones de seres humanos en el mundo y comprender la exigencia individual de sus líderes.

La elección de un papa y los mecanismos del poder eclesiástico han constituido el tema central de películas tan disímiles como El Cardenal (1963) de Otto Preminguer, Las sandalias del pescador (1968) de Michael Anderson, sobre la novela de Morris West, El padrino 3 (1990), de Francis Ford Coppola, que recrea el supuesto asesinato de Juan Pablo I a menos de un mes de su coronación, o la reciente Ángeles y demonios (2009), de Ron Howard, basada en la primera novela de Dan Brown. En todas ella se ha puesto el acento en la dimensión espiritual y política del máximo dirigente de los católicos. En cambio Moretti se centra en el ser humano con una visión más terrenal, a través del eficaz manejo de una historia más individual que colectiva, con sus personajes contradictorios y el desarrollo de sus situaciones dramáticas sin crear una controversia, dejando simplemente que lo dramático del planteamiento y su humor negro sean los verdaderos protagonistas.

Sin embargo, Habemus Papam no es una comedia ni pretende provocar la carcajada. Es una inteligente y muy grata exploración de la vida interior de un protagonista principal de la presencia religiosa del cristianismo. Humor agudo, sensibilidad muy personal y una narrativa impecable son ingredientes que siempre se agradece. Moretti reafirma su condición de gran realizador del cine italiano y universal.

HABEMUS PAPAM (Habemus papam), Italia y Francia, 2011. Dirección: Nanni Moretti. Guión:Nanni Moretti, Francesco Piccolo, Federica Pontremoli. Producción: Jean Labadie, Nanni Moretti, Domenico Procacci. Fotografía: Alessandro Pesci. Montaje: Esmeralda Calabria. Música: Franco Piersanti. Director de Arte: Paola Bizzarri. Elenco: Michel Piccoli, Jerzy Stuhr, Renato Scarpa, Franco Graziosi, Camillo Milli, Roberto Nobile, Ulrico von Dobschütz, Nanni Moretti. Distribución: Cinematográfica Blancica.

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Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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