De un dictador otro HISTORIA UNIVERSAL DE LA INFAMIA, por Isabel Pereira

Marionetas 1Este libro de Jorge Luis Borges, además de su calidad literaria, muestra un camino para conocernos como seres humanos. Se dedica a rebuscar episodios de la historia donde aventureros, ladrones, traficantes de esclavos, cometen tropelías contra la humanidad.

Siempre ando imaginando nuevos capítulos porque la realidad es prodiga en ejemplos.

Ahora se me ocurre un título: “Dictador gobierna sobre los cuerpos de otros”. Lo insólito de esta anécdota, que nos estremecerá a futuro, es que el dictador de marras se apoya en los cuasi despojos de su hermano quien es el verdadero dictador original. Con lo que queda del fraterno, el dictadorzuelo se mantiene en el poder en su isla natal.

Habrá que añadir un nuevo episodio, porque esa historia ya es vieja. Otro dictador, quien es además su gran proveedor y financista, desde que desaparecieron los rublos de su amada patria bolchevique, acude enfermo en su ayuda y se le ocurre un plan fantástico. “Si a mi hermano lo saco de vez en cuando de su letargo, para que me respalde, por qué no puedo hacer lo mismo con este otro”.

Y comienza el plan. Primero le ofreceré mi medicina milagrosa, reforzada por mis tropas de babalaos. Voy a curar al que sufre, todo bien hecho, con informes y todo lo que se necesite para convencer que somos unos tacos sanando gentes, no como esos medicuchos de allá con posgrados en los países del imperio, ésos no sirven. Después, que vengan los emisarios aquí los sentaré en la sede mi soviet particular y les diré qué hacer. Lo primero, olvídense de elecciones porque allá tienen la manía de contar votos y declarar a la prensa, eso nos da mucho trabajo. Cierren ese canal de TV que tanta varilla echa, acúsenlos de que no han barrido la calle de enfrente, para eso tenemos a ese muchacho Peordonado, él es muy eficiente y se pone serio ante las cámaras, aunque parece un robot, una versión subdesarrollada de Clark Kent. Cuidado, que no le vean las costuras. En fin, él se ocupará de esos revoltosos de la información. A la doña del tribunal que mande una cartica, aquí se la envío redactada, para eso botamos el mármol que quedaba, nada de aplicar la Constitución, eso no se usa en territorios revolucionarios, aquí mando yo y mis dos acostaditos. Después a reunirnos con el Aun verde, y con el que se cree Serdadopordios, esos son fáciles porque no albergan mucho en el disco duro, lo que saben es como aferrarse al coroto, buscar platica e insultar a los gusanos que se nos oponen. A ellos solo hay que darles órdenes, obedecerán. Tenemos unos gobernadores rojitos que nos pueden servir mucho, casa de los gochos manden a ese teniente a dispararle a quien sea, no importa que sean estudiantes o viejitas, la tarea es asustar para que dejen la protestadera, como es gerente que cuente las balas para que no desperdicie. Otros que dejen la flojera, como el gordo del centro, que pongan los tanques -comprados a nuestros hermanos rusos- en las puertas de las Universidades. Los estudiantes que vayan a hacer sus tareas escolares y si no pónganlos presos, denles su ración de gas del bueno, como mandaba el jefecito que tenían allá.

Para hacer todo esto cuento con la ayuda de Don Remirôn, el sabe muy bien como callar a la gente, amenazar con torturas, hacer que los revoltosos se orinen los pantalones.

Pero todo debe hacerse con muchisimo cuidado, es necesario que vengan a visitarme todos los presidentes que reciben regalos, mucho dinero del susodicho, que vengan a hacer cola aquí para mostrarles lo que deben hacer y decir, si quieren seguir recibiendo sus cobres, que vuelva la señora esa gaucha que tanto habla, pero que hace lo que la da la gana; que pasen por aquí a rendirme tributo porque yo soy el que reparte ahora el petro-dinero de los infelices ésos, que vengan y declaren, sino se acabó el parné. Al presidente vernáculo le voy a ofrecer condonarle la deuda si se pone convincente ante los medios de información que andan fisgoneando por todos los rincones del mundo.

Ah! y mucho cuidadito con esos lidercitos de allá, la dama esa diputada, que parece no tener miedo, el que estaba en la ONU, al que cayapeamos en Octubre, esos y otros están echando mucha jareta, a ver que hacen. Callen al que está reclamando en la ciudad del hierro. No se preocupen porque allá no tengan comida, que se vaya la luz, que estén matando a la gente en las calles, que las empresas cierren, que no haya empleos. Repartan comida, aflojen unos realitos, manden a los tenientes a ver si quedaron algunas neveritas, lavadoras o aires acondicionados de los que repartieron en láisla, a los gochos, a los llaneros. Entreguen unas casitas de las que regalaron en la patria del sol amado, esas funcionan, podemos disimularlo todo muy bien. Bolsas de comidas para todos. Todo es por los pobres y la justicia revolucionaria. No caigan en la trampa de que somos inmorales, lo que importa es el poder, no esa tontería de ética. No tiene nada que ver una cosa con la otra.

Bueno ese es el plan, ahora voy a escribirles una carta a los nativos, diciéndoles que ellos son muy fuertes y que pueden gobernarse solos sin mi ayuda. Soldado: ¿Ya llegó el Aun verde? que deje de tartamudear y pase para darle instrucciones (*).

* Advertencia. Esta historia infame es pura ficción cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

Isaper@gmail.com

@isapereirap

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Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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