La segunda y sagrada familia PROBLEMAS EN DOS FRENTES, por Alfonso Molina

La segunda y sagrada familia 1

Uno de los varios libros que leí en diciembre, con más calma y sin tanta prisa, fue La segunda y sagrada familia, primera novela de la comunicadora y dramaturga venezolana Inés Muñoz Aguirre, publicada en el marco de la nueva colección Vértigo de Ediciones B, que propone un aporte a la serie negra en nuestra literatura. Una misteriosa nota inicia un ciclo de amenazas contra la esposa de Emiro Castellanos, candidato presidencial en vísperas de su triunfo electoral, y desencadena una trama donde se halla involucradas otra mujer y otros hijos del mismo hombre. Dos familias, dos frentes. En una caótica Caracas, la atractiva abogada e investigadora policial Carolina Larotta conduce la trama, secundada por un puñado de personajes propios del género, hasta el hallazgo del origen de las amenazas y sus motivaciones. Situaciones inesperadas y una atmósfera citadina contribuyen a crear un clima de suspenso que busca develar una culpabilidad. Esquema típico de la novela policial y de detectives más que de la novela negra, géneros muy cercanos que a veces se yuxtaponen pero que no son sinónimos.

Perdónenme esta digresión pero la considero oportuna. La escuela inglesa de la literatura de detectives ha establecido la figura de un sesudo investigador —Hercule Poirot y Sherlock Homes son sus prototipos— dotado de una aguda capacidad de análisis de los hechos objetivos que le permite desmontar los elementos que se esconden detrás de una aparente verdad y de una lógica implacable que le conduce a establecer la identidad del asesino y demostrar las implicaciones de la mentira. Siempre hay por lo menos un cadáver que evidencia la acción criminal. Luego viene la condena del asesino.

La literatura negra  —Raymond Chandler, George Simenon, Manuel Vázquez Montalbán y, en Venezuela, Eloy Yagüe, por citar algunos ejemplos— invierte el esquema y da por sentado que no existe castigo para el crimen. El juego de la mentira y la verdad, de lo aparente y lo real, adquiere vigor como mecanismo narrativo que no pretende, como objetivo principal, identificar el asesino y propiciar su castigo sino —mucho más importante— desmontar los engranajes del poder que amparan el crimen y la impunidad que rodea a sus protagonistas. Las fronteras entre la ley y el delito se desdibujan.

Por eso considero que La segunda y sagrada familia pertenece más al campo de la investigación policial que a la serie negra. Tiene una heroína —Carolina Larotta— con el talento de un sabueso inglés. Es guapa, elegante, con formación académica y está decidida a llegar al fondo del caso por encima de las conductas machistas y la mediocridad. No juzga moralmente al hombre que tiene dos familias ni a sus respectivas mujeres. De varias maneras ella representa la modernidad en un mundo atrasado y provinciano.

De forma sostenida, los personajes femeninos adquieren una dimensión especial, mucho más que los masculinos. Las dos mujeres de un mismo hombre poseen más fortaleza e importancia que el mismo candidato. Tanto Cecilia Medina de Castellanos como Kathia Santeliz manifiestan sus visiones y sus razones trascendiendo los convencionalismos políticos. Son más auténticas. Un poco más allá se halla Mirna, la asistente de Cecilia, con un rol importante en la historia. Los personajes masculinos, en cambio, devienen en villanos, en aliados o en amantes furtivos pero sin mayor desarrollo. Las importantes son ellas.

Esta primera novela de Inés Muñoz Aguirre reafirma el talento y el trabajo que ha desarrollado como dramaturga y profesional de la comunicación. Conduce con mano firme la trama hasta el definitivo día en que la amenaza debe concretarse, mientras como trasfodo Caracas muestra su rostro caótico, con racionamiento eléctrico, tráfico insoportable, extraños asesores políticos, varias extorsiones, ciertas muertes equívocas, algunos jubilados furiosos y unos secuestradores que hacen de las suyas. Pero Carolina llega hasta el final de los secretos y los misterios.

A medida que leía la novela me di cuenta que casi estaba leyendo un guión de cine. Una buena historia con el adecuado dibujo de personajes, la precisa descripción de escenarios y la construcción de ciertas situaciones que construyen un clima de suspenso. Un thriller caraqueño.

LA SEGUNDA Y SAGRADA FAMILIA, de Inés Muñoz Aguirre. Ediciones B Venezuela. Caracas, 2012.

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Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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