Un reino bajo la luna EL PRIMER AMOR, LA PRIMERA AVENTURA, por Alfonso Molina

Un sueño bajo la luna 4

La ingenuidad del primer beso constituye una forma de romper la rutina,

Moonrise Kingdom es una historia de amor entre dos niños de doce años que se identifican entre sí porque no se identifican con nadie más. Se sienten extraños a sus familias, sus vecinos y los otros niños del pueblo. Es el verano de 1965 en una localidad de Nueva Inglaterra. Sam es un huérfano que vive con una familia adoptiva que no lo quiere a su lado. Asiste al campamento de exploradores caqui donde cada día se repite una rutina. En cambio, Suzie tiene padres y hermanos, pero nadie la entiende. Se dedica a observar las conductas de los lugareños con sus binóculos y descubre cosas sorprendentes en la aparente calma de la isla. Hasta que ambos se enamoran y tienen la muy aguda idea de alterar esa calma y trastocar la vida de sus padres, vecinos, compañeros y autoridades. Palabra más, palabra menos, este es el storyline de la nueva película de Wes Anderson, un cineasta norteamericano muy peculiar que revisa las conductas de su país y su sociedad con un tono de ironía y mucho de nostalgia. Porque nostalgia es lo que destila Un reino bajo la luna al contar la historia del primer amor y la primera aventura de un par de seres que debutan en la adolescencia.

Postulada al Oscar en la categoría de mejor guión original, esta fábula del amor y la tristeza se construye de una manera poco realista y muy fantasiosa sobre la base de un guión muy bien urdido por Anderson y su habitual colaborador Roman Coppola —realizador y guionista estadounidense, hijo de Francis Ford Coppola— y una puesta en escena que contrasta los primeros planos con los planos generales para determinar dos universos casi antagónicos. Comienza de manera muy interesante —desde el punto de vista de sus encuadres, los movimientos de cámara y el manejo poco convencional de la imagen— pero tarda un poco en alzar vuelo como trama. Anderson dedica minutos interminables a describir el entorno de unos personajes que funcionan casi de manera arquetípica. Cuando surge la complicidad entre ambos niños el film despega, impulsa la trama y fuerza soluciones difíciles que terminan provocando la risa, sin establecer juicios de valor ni condenar a ninguno de sus personajes. Los adultos de esta historia —todos— son seres convencionales, serios, sin humor y con rostros de deprimidos. Los niños pueden ser algo más vitales pero la cotidianidad de esa comunidad aislada es absolutamente enajenante. La alternativa que proponen Sam y Suzie con su amor y su aventura constituye el único atisbo de esperanza y futuro.

A decir verdad, Un reino bajo la luna a ratos recuerda aquellas películas de la Norteamérica profunda que han hecho los hermanos Coen. Como Fargo, por ejemplo, en el que la cotidianidad adquiere una importancia narrativa especial. Pero en el caso del film de Anderson no existe la mirada crítica —incluso trágica— de los Coen. Sinplemente expone las conducta de sus personajes, provoca una sonrisa y luego pasa a otra situación. Como en sus anteriores películas —Los excéntricos Tenenbaums (2001), La vida acuática con Steve Zissou (2004), Viaje a Darjeeling (2007) y El Fantástico Sr. Fox (2009)— narra pequeñas historias extraordinarias ante personajes comunes y corrientes. Anderson no busca el tema trascendente sino el tratamiento más ligero hacia asuntos más densos. Con esta actitud creadora tan peculiar me cuesta creer que pueda hacer una verdadera obra maestra.

Los jóvenes Jared Gilman y Kara Hayward interpretan a Sam y Suzie con una gran espontaneidad. El romance entre ellos es tierno, genuino, incluso a veces preocupante, pero jamás pierde su inocente naturaleza. La promesa de una sexualidad inminente se queda en eso,en  una promesa que el espectador adivina. Edward Norton, como el líder de la tropa de niños exploradores, Frances McDormand y Bill Murray, como los desconcertados padres de Suzie, Bruce Willis, como el capitán de la Policía local que está dispuesto a cambiar su vida, y Tilda Swinton como la temible representante de los Servicios Sociales, complementan el cuadro interpretativo. Casi al final surge un sorprendente Harvey Keitel en un insólito personaje,

UN REINO BAJO LA LUNA (“Moonrise kingdom”), EE UU, 2012. Dirección: Wes Anderson. Guión: Wes Anderson y Roman Coppola. Producción: Wes Anderson, Eli Bush, Molly Cooper. Fotografía: Robert D. Yeoman. Montaje: Andrew Weisblum. Música: Alexandre Desplat. Reparto: Kara Hayward, Jared Gilman, Bill Murray, Frances McDormand, Bruce Willis, Edward Norton, Tilda Swinton, Harvey Keitel, Jason Schwartzman, Bob Balaban, entre otros. Distribución: UIP.

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Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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