No hay peor ciego EL EMPERADOR ESTÁ…, por Carlos Rasquin

Chávez ausente 1El cuento narra el entusiasmo que causó en la comunidad, la combinación de picardía de unos pillos, con la vanidad del monarca. Todos estaban convencidos de la elegancia del traje y del efecto de grandiosidad que reconocían en su rey… hasta que un niño, libre de sumisiones y adulancias vio la verdad y la dijo: “está desnudo”; no había magnificencia alguna.

Así las cosas. El 8 de diciembre pasado, el Presidente terminal y reelecto, dio la grave noticia. Se regresaba a Cuba a volver a operarse el cáncer y designaba sucesor. No apareció más en estos dos largos meses, por razones fácilmente deducibles. Pero el mundo chavista actúa como si el mandato prosigue. Chávez continúa en su lugar y proclaman el inminente retorno a ejercer la ruidosa y arrolladora revolución. “¡Uh, ah, Chávez sanará!”. Actúan como si el Emperador está.

¿Qué pasa? ¿Por qué se niega su dramática y notable ausencia, sabiendo todos de su propia voz la gravedad de su condición? Podría pensarse que hay mucho de manipulación mediática del cogollito rojo, sobre la grandeza y persistencia del comandante presidente. Pero no son solo los líderes encargados, sino el chavista llano que concurre a las extrañas celebraciones que los convocan, donde se expresan ardientemente leales y convencidos del retorno del ídolo. Tan afanosa certeza  revela el aferramiento desesperado a la fantasía de continuidad del líder necesario e insustituible, para el supuesto bienestar del pueblo. No se concibe su posible falta, producto de su terrenal y humana vulnerabilidad.

Chávez se ha convertido a sí mismo y en el imaginario del colectivo que lo respalda, en un líder carismático, con dotes supra humanas, garantes de mesiánicas soluciones que no para de anunciar.

No se entiende, no se tolera, la realidad de su colapso y se prefiere adherir a las reiteradas ofertas y anuncios de su recuperación y retorno, cuando la lógica de los hechos debería conducir al pesar y la aflicción por el derrumbe del líder querido y admirado.

Todo este despliegue es la evidencia de la construcción de una ficción formidable y salvadora, que ha negado las fallas, equívocos y daños que ha generado por todas partes, en su carrera por mantenerse en el poder, embriagando a los necesitados con la ilusión fanática de redención.

El delirio negador de su persistencia se expresa de modo tenaz y desesperado, cerrando el paso a la tarea de ajustarse a la realidad de que Chávez terminó, y reconocer el escenario actual en los presentes componentes y protagonistas que subsisten y actúan en el país. Es una posición de colocarse a espaldas del sano principio de salud individual y colectiva, de poder reconocer y asumir la realidad.

Se omite y se tuerce arbitrariamente, lo que la Constitución claramente establece ante la eventualidad de ausencia del Presidente, al indicar la designación de una Junta Médica que evalúe y comunique las condiciones de salud del funcionario.

La oposición está detenida y en espera, en razón de un principio de decencia y consideración a un moribundo, evitando un acto de celebración de la muerte, que nadie desea protagonizar, reserva humanitaria y respetuosa de nuestra sociedad digna y con valores, aunque le cueste la censura de los radicales.

En fin, todo el país detenido y estancado ante una realidad compleja y difícil, como siempre es la realidad. Hemos estado intoxicados de espejismos, ilusiones, temores y frustraciones que parecían imponentes e imposibles de intervención alguna. Escenario idílico para unos y pesadilla interminable para otros.

Entonces, estamos en “El Emperador está…” y no se logra completar la frase de la verdad. Nos toca a todos el turno y reto de responderla, por la salud, coherencia y convivencia y progreso del país, ¡de todo el país!

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Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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