Django desencadenado A BENEFICIO DE INVENTARIO, por Felipe Valdivieso

Django 6

Me vi motivado a ver la película tres veces, deteniéndola frecuentemente, tomando notas, leyendo referencias, etcétera He llegado a las siguientes conclusiones y observaciones:

1.- Lo hace quien puede, no quien quiere: “Tomar prestados” temas musicales de otras películas y discos de diversas fuentes y estilos; aplicarlos en una película que tiene muchísimas referencias al género spaghetti western; introducir discordancias temporales como por ejemplo lentes de sol al protagonista; crear personajes que si bien narran una historia, más que nada existen por placer y rica imaginación del guionista; conseguir paisajes y tomas de gran belleza e impacto, -pare usted de contar- y que le quede bien, nos remite a un creador muy original (aunque suene contradictorio, dados los numerosos “préstamos tomados”), desenfadado, valiente, seguro de sí. Todo eso creo que es Quentin Tarantino.

2.- Personajes–actuaciones: Los actores y actrices encarnan lo que el guionista creó, matizado con las indicaciones del Director, que en este caso son la misma persona. De ahí que no sería justo criticar negativamente la actuación de Jamie Foxx, quien parece ceñirse de manera bastante rigurosa a lo que se le dijo. No se pensó su personaje para que tuviera más capas. Solo pocos ángulos: esclavo intenso al inicio, luego obediente intérprete del rol y argumento asignados por su maestro Dr. Schultz, después discípulo medio aprendido de las enseñanzas de éste, y al final, desatado vengador y orgulloso emancipado y conquistador. ¿Podía o debía ser este personaje/actor diferente? Seguro, pero no necesariamente.

Django supuestamente es el protagonista de la película, siendo su papel pasivo hasta que sale de escena su mentor, en el tramo final del filme. Las pocas escenas en que parece inteligente, Django en realidad expresa volcán poco atinado que pone en peligro la filigrana armada por su guía. Pocas luces, las de este Django. El engaño que consigue hacer a unos pobres diablos hacia el final de la película, casi es caricatura de lo que tan magistralmente hacía el dentista alemán.

Un aspecto que incomoda en el actor que representa a Django, es su esmirriada figura, muy evidente en algunas tomas de sus pantalones, de frente y por detrás. Como esclavo negro, poco usual; como cazarrecompensas, disonante; como esclavista recién llegado al gremio, escuálido. Supuestamente este actor reunía los atributos físicos, profesionales, humanos y demás requeridos por Tarantino, habiendo sido descartadas en la selección otras opciones consideradas. (Sabrá él).

Respecto a Dr. Schultz, solo molesta un poco la semejanza con el personaje interpretado por Waltz en Bastardos sin Gloria. Lo demás, de verdad es de mucho nivel. El personaje aquí creado es riquísimo en historia, cultura, inteligencia, emocionalidad. Siempre en control de la situación… hasta que por un momento lo pierde y el actor lo representa magistralmente. (En el comedor de Candie, al descubrirse la tramoya). ¿Por qué Schultz gira de cazarrecompensas ilustrado a soporte de esclavo negro? ¿Por altruismo? ¿Por aburrimiento? ¿Por qué sí? Esta última respuesta luce más plausible, lo que nos remite directo a la voluntad del guionista : Schultz cambia porque así lo necesita la historia. Django solo jamás podría haberse siquiera acercado a su objetivo sin el talentoso doctor. Schultz recupera su coherencia interna en su acto final. ¿Por qué el guión saca de escena a Schultz? Porque ya no era necesario, porque ya había cumplido su propósito dramático, porque le tocaba el protagonismo total a Django, porque no había lugar para él una vez resuelto el nudo de la historia. Tenía que desaparecer de escena, y el guionista decidió un final impactante y cónsono con la identidad de Schultz, en vez de sacarlo en fade out en romántica despedida hacia las montañas, a caballo, en el atardecer… (Insoportablemente convencional para Mr. Tarantino).

Calvin Candie es otro personaje riquísimo, interpretado magistralmente por Di Caprio. Retorcido, elegante, inteligente, exquisito en su maldad y perversión. En el ambiente esclavista del lugar y época, Candie sería un intelectual. Se ve imaginación y mucho trabajo en la creación de ese gran personaje, en las situaciones en las que se le coloca, en sus parlamentos y diálogos, en las relaciones que tiene con quienes le rodean. En el marco de la estructura clásica de un filme, Calvin Candie es el antagonista, el obstáculo a vencer. Es curioso que este rol aparezca apenas a la hora de película, recién. Es previsible que en algún momento se haría presente el antagonista, pero durante la primera hora apenas existe, oculto por los disparatados eventos de los cazarrecompensas.

El violento giro de Candie tras ser informado del engaño del que estaba siendo víctima por parte del elegante doctor y su indefinible negro está muy bien escrito y mejor representado, creando una escena de enorme tensión. Sin duda, logro de todos.

La siguiente escena –Candie exigiendo lo inaceptable a Dr. Schultz- corona el personaje y actor. Perfectamente coherente consigo mismo y con lo sucedido antes, ya no quedaba más por sacarle al personaje, debía salir de escena, dejar paso libre al desenlace, al protagonismo del negro.

El otro personaje relevante, increíblemente bien escrito y maravillosamente interpretado, es el de Stephen. Complejísimo carácter, es el personaje-símbolo. Encarna la época, el lugar, la situación. Diría que junto a Schultz y Candie, serán inolvidables personajes del cine, no solo porque sean de Tarantino.

Por su parte, Broomhilda no tiene ni requiere gran figuración ni complejidad: es solo el objeto de la búsqueda de casi tres horas de historia, es el objetivo dramático cuyo uso en este filme es instrumental : Justifica la narración de las aventuras y desventuras de los otros muy recordables personajes.

Hay muchos otros personajes, llenos de color y carácter, yo diría que bien dibujados e interpretados. Vestimenta, entorno, lenguaje, modismo vocal y demás características, muy bien, agregan mucho valor a la película. Un caso especial es Amerigo Vessepi encarnado por Franco Nero, protagonista del Django original de 1966. Muchos recuerdan que la “D” de Django es muda, lo que tal vez no se advierte es que Franco Nero/Vessepi contesta “Lo sé”. Gratísimo guiño, una delicia para el espectador, un gustoso divertimento para Tarantino.

Por último, un personaje desconcertante: Lara Lee Candie-Fitzwilly. Relación incestuosa con su hermano Calvin es sugerida sin mucho ocultamiento. Cómplice corrupta y estúpida del estado de cosas y perversión imperante, se le asigna al final la función de castigar más duro aún a Django. Se puede interpretar que es un personaje simplemente Tarantiniano, creado y puesto ahí por diversión simple. En todo caso, su salida de escena es literalmente fulminante.

3.- Estructura: se presentan los personajes Django y Schultz, y se los pone a entretener y divertir a la audiencia con disparatadas aventuras. Una hora dura ese viaje de entretenimiento. Es cierto que se formula el objetivo final, el enganche y cambio de relación de estos dos entes, pero el guionista decide tomarse una hora para pasear. Sí se reconoce un giro inicial de manual: para Schultz, disponer de asociado; para Django ser liberado. Lo que sigue es un largo paréntesis, placer por las aventuras, por los paisajes, los personajes coloridos, los gags, los diálogos divertidos, etc.

Recién a la hora, tras el tarantiniano aviso en pantalla con letras rojas al estilo spaghetti western de que viene una gran elipsis que dará cabida a otros eventos distintos, es que se presenta el tema esclavitud, y los personajes propios y característicos de ese entorno temático. Allí propiamente se entra en el supuesto “tema serio” del filme, del que Tarantino –no se sabe si en serio o en truco- ha hablado en sus entrevistas. Allí se muestran características del régimen esclavista –sin ninguna profundidad histórica o contextual, por cierto- tales como la crueldad, los castigos, el temor, el abuso, la perversión, los beneficiados marginales y las víctimas, etcétera  Y desde el punto de vista narrativo, se hace ver la gran dificultad que hay para liberar a Broomhilda. En todo caso, el tratamiento que hace Tarantino del tema esclavitud es anecdótico, efectista, superficial… aunque entretenido.

Las acciones avanzan en la dirección del objetivo, el “impedimento dramático” que representa Candie eleva la dificultad, exige máxima inteligencia y contención a los personajes, sube la tensión…

Cuando parecía que todo se lograría, que el nudo se resolvería favorablemente y sin sangre (anti Tarantino, sería), sucede el giro brutal, se desata la violencia, salen de escena los no indispensables… y se llega al falso final, al momento de la “rendición”. Todo perdido, la catástrofe, el fin y el horror. Pero he aquí que el insignificante personaje Lara Lee hace girar la trama… a un largo, absurdo, fastidioso, confuso, fatal paréntesis, una “hamaca narrativa” tediosa y sin sentido.

Se supone que tal caída de ritmo e intensidad solo preparaba el regreso del “héroe” y la coronación esplendorosa del objetivo dramático. Pero se hace muy mal. Tan largo, en escenarios tan feos, con personajes de tan mala calidad y nivel, tan, tan interminable, que en vez de ralentizar para acumular y hacer explotar la energía final del triunfo dramático, la película se pierde para siempre, y la supuesta coronación del héroe y rescate de la princesa se soporta apenas por parte de una audiencia fastidiada, desinflada, desilusionada.

Tarantino tendrá tal vez o seguramente sus razones para haber perpetrado semejante filmicidio, pero un espectador común como quien escribe no lo entiende y lo asimila con tristeza y resignación, la verdad.

Banda sonora: En artículo anterior se ha detallado lo que aquí se resume : De diecisiete cortes o temas musicales, doce son “préstamos” tomados por el Director de otras películas anteriores o grabaciones pre existentes. Solo cinco fueron creadas para este filme.

4.- Conclusión: Tarantino es un creador original, cultísimo en materia de cine, ya curtido por ocho películas previas, seguro de sí mismo por las condiciones en que se formó su personalidad o identidad por una parte, y por el muy generoso respaldo de taquilla, por la otra. Sin olvidar el universo de devotos Tarantinianos que, haga lo que haga este cineasta, estará bien, “es Tarantino”.

Django desencadenado es una película interesante, que invita a su análisis, que se disfruta mucho, y más si se ve varias veces. Su creador es también interesante, a pesar de las tantas críticas que recibe, muchas de ellas muy justificadas. Como aficionado al cine quise compartir mis observaciones, tal vez algo resulte de utilidad para alguien. En todo caso, recomiendo verla de nuevo.

fvaldiv@gmail.com

Anuncios

Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
Esta entrada fue publicada en Cine, Otras voces y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s