Ante el 14 de abril MENTIRAS Y VERDADES, por Alfonso Molina

Maduro y CaprilesCuatro puntos de trama tiene este apasionante drama nacional que estamos viviendo, que a veces se inscribe en el campo de la tragedia y otras en el terreno del ridículo. El primero se dio con  la ausencia física de Hugo Chávez desde el 9 de diciembre del año pasado, cuando viajó a La Habana para practicarse una nueva operación. El secretismo informativo que el Gobierno implementó desde entonces intentó comunicar la idea de un líder que se recuperaba de su terrible enfermedad, aunque una serie de rumores señalaba el empeoramiento de su salud. El segundo punto de trama se manifestó con el anuncio oficial de su defunción en el Hospital Militar de Caracas el martes 5 de marzo a las 4:35 de la tarde, hecho por su heredero electoral, aunque nadie puede ratificar fecha, hora y lugar con certeza. Los ritos fúnebres se han desarrollado a lo largo de una extensa semana para impulsar el mito del Héroe de la Patria. El tercer plot point se abrió con las inscripciones de las candidaturas de Nicolás Maduro y Henrique Capriles el lunes 11, de cara a los nuevos nuevos comicios presidenciales del 14 de abril, a través de una campaña que ya se aprecia bastante desigual, muy intensa e inédita en muchos sentidos. Finalmente, el cuarto giro en la historia se dará a conocer la noche del 14 de abril, cuando sepamos los resultados. Estos son los momentos esenciales de este largo periodo de 100 días caracterizado por la manipulación de los hechos para tornar mentiras en verdades. Porque sustituir el poderoso liderazgo del presidente fallecido con la  actitud de segundón que ha demostrado Maduro (“no soy Chávez, soy su hijo”) requiere poner en marcha una campaña de mentiras que ya comienza a evidenciar sus costuras. Las verdades han comenzado a manifestarse por diversas vías y Capriles las ha puesto de manifiesto para posicionar la idea de un candidato oficialista mentiroso e incapaz, lo peor del cuestionado entorno del gobierno del caudillo barinés. Al amparo de la metáfora de David contra Goliath, el candidato de los sectores democráticos pretende remontar una cuesta muy empinada. No solo se enfrenta al heredero del hombre que ha marcado los últimos veinte años de nuestro país sino a los cuantiosos recursos económicos y organizativos de un Estado. En realidad se enfrenta a dos Estados: el de Venezuela y el de Cuba. Hoy nadie apuesta por la victoria de Capriles, a pesar del entusiasmo que ha vuelto a despertar, pero todos sus partidarios saben que tenían que lanzarse a la pelea. Al combate entre la mentira y la verdad.

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Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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