Hay un camino ¿QUÉ SIGNIFICA 44% DE OPOSICIÓN?, por Carlos Rasquin

Fuerzas políticas 1El complemento obvio de esta afirmación es que el chavismo obtuvo el 54% de la votación presidencial el 7 de octubre pasado. Dos mitades, dos mayorías. Un mapa dramático difícil y lamentable de un país dividido.

¿Qué significa hoy ese 44 % de ciudadanos votantes? Implica tres hechos importantes. 1) Un resultado electoral respetable y relevante. 2) Una propuesta de plan de país. 3) El reservorio de las conquistas y tradición del modo democrático de convivir, todos.

La candidatura de Henrique Capriles Radonski fue el resultado de un acuerdo exitoso, de una alianza de partidos que seleccionaron a un representante, en unas formidables elecciones primarias.

Surgió un líder civil que venía de una trayectoria de militancia política y servidor público como diputado, alcalde y gobernador, quien además cautivó por su energía, su cercanía al hombre común de todas las casas y rincones, receptivo y constructivo. Convenció por su respeto a la ley y a los demás, por su procedencia de la ruta descentralizada, por estar comprometido con su organización popular y ofrecer solidaridad tanto en resguardo de las misiones, como en el reto de luchar por dar trabajo digno, orientado a una superación estable de las familias necesitadas.

Fue cuestionado por algunos por no ser más agresivo en sus críticas a la administración chavista. Pero su mensaje de que Venezuela debe ser para todos, caló y recogió el deseo de que el país deje de ser el coliseo de pleitos, abusos y maltratos en que nos hemos convertido en todos los campos.

El amplio entusiasmo que generó, nos hizo pensar a muchos que lo único que le falto para ganar, fueron dos meses de campaña, los mismos que arteramente recortó el gobierno para hacer sostenible la campaña de Chávez terminal.

Los votantes de HCR no estaban amarrados al chantaje al funcionario público, ni al anotado en la misión vivienda o similar. Eran los esperanzados y anhelantes de un mundo de respeto y oportunidades reales y sólidas, de dignidad y superación (progreso). No hacía ni hace falta machacar en la amargura del desastre de la revolución rojita del siglo XXI. Como dijo Henry Falcón, jefe del comando de campaña: “ni el más furibundo chavista puede negar el caos en que estamos los venezolanos”. El año 2012 marcó un record de protestas de todo tipo a nivel popular.

La era chavista pasará a la historia como el crudo ejemplo de que el uso abusivo del caudillismo redentor y la manipulación de los anhelos de los pobres con los ingresos petroleros convertidos en limosna de rebatiña, sumado a la licencia de dañar a cualquiera que tenga, solo genera odio, frustración, improductividad y derrumbe de todo orden y sistema institucional. Si la “revolución chavista” fuera realmente benefactora de los necesitados y no los cautivos clientelares para mantenerse en el poder, todos la celebraríamos y seriamos sus simpatizantes y partidarios.

El “hermano” Lula, dirigente laboral convertido en presidente, favoreció a los marginados y sacó de la pobreza crítica a más de 40 millones de la pobreza extrema. También favoreció a la clase media, a los emprendedores, empresarios e inversionistas. Terminó su gobierno con 84 % de popularidad, es decir, el reconocimiento de todos los sectores y lanzó al Brasil a ser una potencia económica mundial.

Con su origen humilde, su tez mulata y su decir reivindicador, Chávez encantó a los más pobres. Pero cabe la pregunta: ¿qué ha sido principalmente el chavismo?, ¿la mejoría de los que no tienen o el daño ostensible a todos aquellos que han tenido algo? Pareciera que lo que abunda, a modo de trofeo revolucionario, es la persecución, maltrato y daño a los que han tenido algo y por extensión, a todo aquello que ha funcionado (PDVSA, equipos de trabajo, servicios de gobierno en educación, universidades, salud y entes productivos), que ahora son tierra arrasada, que termina afectando a todo el cuerpo social. Esta parece ser la maldición que condena a las revoluciones, en su enloquecido afán de salvar a los necesitados. Cause de la frustración y envidia destructiva, escasez de espíritu de construcción y sumatoria.

El 44% es una propuesta creciente y convincente que resume lo mejor de muchos y una invitación al rescate y recuperación del país, en un encuentro expansivo y respetuoso, en una robusta democracia donde quepamos y mejoremos todos.

Carlos Rasquin

carlosrasquin@gmail.com

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Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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