Tenemos que hablar de Kevin LOS INFIERNOS DE UNA FAMILIA, por Alfonso Molina

Tenemos que hablar de Kevin¿Por qué un muchacho ejecuta una masacre? Es la pregunta que surge cada vez que leemos estas trágicas noticias que ya han rozado el terreno de la normalidad en EE.UU., aunque sigan siendo expresiones del absurdo cotidiano y nos sigan sorprendiendo y angustiando. Jóvenes que matan a sus compañeros de escuela o a desconocidos en salas de cine en localidades de la Norteamérica profunda. Mucho se ha especulado sobre las razones que impulsan a un adolescente a apretar el  gatillo contra inocentes pero nadie tiene una respuesta precisa. El triste caso de la secundaria Columbine, cerca de Denver, ejecutado el 20 de abril de 1999, ha inspirado dos filmes notables: Elephant, de Gust Van Sant, ganadora de la Palma de Oro del Festival de Cannes de 2003, y Bowling for Columbine, del controvertido Michael Moore, vencedora en el Oscar como mejor documental ese mismo año. Dos enfoques distintos sobre un mismo drama. Ahora se añade un tercer punto de vista. Después de publicar varias novelas, la periodista y escritora norteamericana Lionel Shriver ganó en 2005 el prestigioso Premio Orange con We have to talk about Kevin, que provocó fuertes debates y se convirtió en un éxito de ventas. Narra la angustia de una madre que comprende que su hijo experimenta desde sus primeros años una conducta terrible al mismo tiempo que se pregunta por qué al crecer cometió una masacre. Hace dos años la realizadora escocesa Lynne Ramsay presentó su tercer largometraje basado en la novela de Shriver y no tardó en cosechar un impresionante número de premios y postulaciones en varios festivales.  Tenemos que hablar de Kevin es una obra inteligente, sobria y muy bien construida sobre el drama de una mujer que no deja indiferente a nadie.

Kevin está recluido tras haber cometido un asesinato colectivo en su escuela. Ese es el punto de partida dramático del film y de una historia poco común. Su madre, Eva, es una mujer con varios conflictos: vive sola en una pequeña casa, tiene dificultades para encontrar trabajo y sufre las consecuencias personales, sociales y emocionales que generan las acciones de su hijo. Su cotidianidad es un caos sostenido. Ella reconstruye sus memorias desde que el muchacho nació e  intenta superar su culpa por todo lo que ha sucedido. Tiene ante sí a su amado hijo y no lo comprende. En el fondo, el chico es un desconocido  La película de Ramsay en vez de indagar en la vida de las víctimas o de todas las personas vinculadas con la masacre, como en los filmes de Van Sant y Moore, se concentra en la conducta del niño asesino y en las emociones de su madre de una forma muy dura y a la vez muy precisa que conduce inevitablemente a la crisis de la familia contemporánea.

Desde el principio, la directora escocesa plantea de manera directa y sin ambages que Kevin cuando era apenas un niño manifestó tendencias violentas que debieron reclamar atención especializada y que su familia, aparentemente normal, padecía de disfunciones graves. Un padre casi ausente y ajeno a la cotidianidad y una madre infeliz por su nuevo papel de ama de casa conforman el cuadro humano donde se desenvolvió la vida del chico. Pero, en un momento dado, el interés dramático de la historia gira hacia el lado de Eva. Ella es el centro verdadero de la trama en un viaje introspectivo en busca explicaciones en los indicios de una conducta extraña en la infancia de su hijo mientras su propia vida presenta demasiados conflictos simultáneos. No es una mujer indiferente sino un ser humano desesperado.

Ramsay recurre a una narración no lineal para crear una tensión creciente que no busca soluciones fáciles. Provoca situaciones que parecen ir en una dirección y de pronto transita otros caminos. No quiere jugar con lo estereotipos y prefiere explorar lo que sucede en las mentes de sus personajes, particularmente Eva y Kevin. Maneja sentimientos como la culpa y la venganza, el resentimiento y la ira. Tampoco pretende ofrecer una explicación psicológica a sus actos. Simplemente trata de comprender sus emociones.

El personaje de Eva lo asume una sorprendente Tilda Swinton, que transita todo el recorrido afectivo de su personaje, con sus miedos y frustraciones, aunque también revela la intimidad de una mujer generosa. Esta interpretación podría conducir a una personalidad dominante en la estructura dramática del film, pero a su lado adquiere notable desarrollo el trabajo de Ezra Miller como el Kevin adolescente, quien se expone de manera gradual pero efectiva. Sobre ambos recae la mayor parte del peso narrativo de la directora escocesa. Pero no deja de lado al pequeño Jasper Newell, quien encarna protagoniza al chico cuando tenía seis años. Un poco más allá, la figura del esposo inconsistente y padre ausente de este cuadro familiar se manifiesta a través del eficaz trabajo de un actor de larga trayectoria como John C. Reilly.

Tenemos que hablar de Kevin es sin duda una pieza de gran fuerza interpretativa, pero también es un escalofriante viaje hacia los infiernos de dos personas —madre y padre— marcadas inicialmente por el acto del hijo. Luego, poco a poco, con mano firme, el film va profundizando en otras anomalías de muchas familias en el mundo.

TENEMOS QUE HABLAR DE KEVIN (We have to talk about Kevin) Reino Unido y EEUU, 2011. Dirección: Lynne Ramsay. Guión: Lynne Ramsay & Rory Kinnear, sobre  la novela homónima de Lionel Shriver. Producción: Jennifer Fox, Luc Roeg, Robert Salerno. Fotografía: Seamus McGarvey. Montaje: Joe Bini. Música: Jonny Greenwood. Arte: Judy Becker. Elenco: Tilda Swinton, Ezra Miller, John C. Reilly, Jasper Newell, Ashley Gerasimovich, Siobhan Fallon. Distribución: Cinematográfica Blancica.

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Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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Una respuesta a Tenemos que hablar de Kevin LOS INFIERNOS DE UNA FAMILIA, por Alfonso Molina

  1. Hoy se estrena esta excelente película “Tenemos que hablar de Kevin”. Se la recomendamos ampliamente al igual que esta muy buena critica critica.

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