El vuelo EL IMPACTO DE UN ACCIDENTE, por Alfonso Molina

El vuelo 1

Denzel Washington interpreta un personaje complejo que transita una ruta de obstáculos y contradicciones.

Después de doce años sin filmar con personajes de carne y hueso, Robert Zemeckis regresa con un thriller que ha puesto en evidencia su capacidad narrativa y su sabio manejo de actores. El vuelo (Flight) se construye como un drama contemporáneo que ofrece varias lecturas al espectador. En primer lugar abre con una de las más impactantes escenas aéreas que se recuerde y expone la responsabilidad personal de un piloto en la salvación de un centenar de personas en un accidente aéreo. En segundo término, propone una reflexión sobre las adicciones y la incapacidad de asumir una patología contemporánea. Finalmente, trabaja el manejo de los valores en crisis ante situaciones inesperadas. La historia se desarrolla de manera sencilla pero plena de significaciones. Whip Whitaker es un experimentado piloto de aerolíneas comerciales que abusa del alcohol y la cocaína. Después de una apasionada noche de juerga con una azafata, consume dos líneas, se calza los lentes de sol y emprende un vuelo que se inserta en una amenazadora tormenta. Desastre inminente. Lo que estaba previsto que sería un siniestro se convierte en una operación de salvamiento sorprendente. Whip aterriza la aeronave aparatosamente en un campo donde está una pequeña iglesia, pero preserva las vidas de la tripulación y de más de cien pasajeros. Solo mueren seis personas, incluida la azafata con quien compartió borrachera y sexo la noche anterior. El piloto irresponsable se convierte en un héroe. No obstante, las cosas no son fáciles y pronto comienza una investigación para saber cuáles fueron las causas de la situación que puso en peligro la vida de tantas personas. Todo se le complica al piloto. Y comienza el cruce de conflictos.

Muy bien interpretado por Denzel Washington, el rol que juega Whip Whitaker en esta historia es fundamental. Se trata de un hombre atrapado por sus contradicciones y sus adicciones. Siente que no tiene escapatoria. Su matrimonio fracasó y su hijo le ha perdido respeto. Para colmo, su representante sindical y su abogado le indican que los exámenes de sangre delatan que estaba pilotando borracho y drogado. El juicio es inminente. No basta con que quiera abandonar el alcoholismo y las drogas. No es suficiente que quiera superar el estilo de vida que ha llevado. Ahora debe enfrentar su responsabilidad. En varios planos. Lo que en principio aparece como una anécdota relativamente sencilla va derivando a una trama más compleja que permite la observación de las conductas patológicas de un hombre que arrastra su culpa y desarrolla su autodestrucción sistemática y permanente.

Autor de películas fundamentales y diversas en el cine estadounidense de finales del siglo pasado, como El náufrago, Forrest Gump, ¿Quién engañó a Roger Rabbit? y la trilogía de Volver al futuro, Zemeckis se había dedicado en la última década a la producción y dirección de filmes de animación como Cuentos de Navidad, Beowulf y Expreso Polar. Esta experiencia se pone de manifiesto al construir las escenas más hiperrealistas de El vuelo, para envolver al público en el impacto emocional que implica un accidente aéreo, y al elaborar una densa atmósfera afectiva respaldada por la fotografía de Don Burgess, la música de Alan Silvestri y el diseño de producción de Nelson Coates. Pero éste es apenas un punto de partida dramático. Un poco antes ha mostrado el estilo de vida de Whip y su actitud ante su entorno humano y familiar. Con estos recursos iniciales Zemeckis establece un curso narrativo que combina el conflicto interno de su personaje y la presencia antagónica del mundo que lo rodea. Maneja los contrastes de manera sutil pero convincente. Por ejemplo, el acoso judicial que puede condenarlo a cadena perpetua se contrapone a la relación que establece con Nicole, la mujer que intenta llevarlo a Alcohólicos Anónimos de manera infructuosa. Whitaker atraviesa una ruta de obstáculos, de falsas ilusiones, de condiciones adversas, comenzando por él mismo.

De esta complejidad narrativa surge la médula conceptual del film. El accidente aéreo no se produce como consecuencia de la borrachera de Whitaker, pero esta condición prevalece en su condena legal, aunque su experiencia le haya permitido salvar la vida de pasajeros y tripulantes. El aspecto procedimental se impone sobre la pericia que logra salvar vidas. El héroe que miente tiene que superar su rechazo a la verdad, tanto la personal como la colectiva. A través de un ajuste de cuentas íntimo puede colocar las cosas en su sitio. Cada personaje emprende su propia ruta. El relato cierra con una secuencia que ha sido controvertida pero que desde mi forma de ver se desencadena bajo una lógica narrativa, producto del ingenioso guión de John Gatins.

Tal vez El vuelo sería un film distinto si no hubiese contado con la actuación de Washington. Precisa, comedida, sin excesos. Trabaja un personaje difícil, poco parecido a un héroe. Le otorga complejidad. Nunca in curre en la sobreactuación. La coordinación de un buen director y un buen intérprete se revela, de nuevo, como un factor fundamental. A su lado destacan la convincente Kelly Reilly, el eficaz Don Cheadle, el gran John Goodman, Bruce Greenwood, Brian Geraghty y Melissa Leo. Ciertamente un elenco muy profesional.

VUELO (Flight) EE UU, 2012. Dirección: Robert Zemeckis. Guión: John Gatins. Producción: Laurie MacDonald, Cherylanne Martin, Walter F. Parkes y Robert Zemeckis. Fotografía: Don Burgess. Montaje: Jeremiah O’Driscoll. Música: Alan Silvestri. Sonido: Ed Novick. Diseño de producción: Nelson Coates. Elenco: Denzel Washington, Kelly Reilly, Don Cheadle, Bruce Greenwood, Brian Geraghty, Melissa Leo. Distribución: Cinematográfica Blancica.

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Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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