Culto al personalismo EL CÍRCO MILITAR DEL ROL, por Alicia Freilich

Desfile militar 2El Circo del Sol ya es patrimonio de la humanidad. Su mágica fusión del arte y la técnica, fantasía con disciplina, mixtura de asombro con ilusión, misterio y precisión, ansiedad y placer estético en armonía perfecta, devuelve el niño limpio al espíritu de cada espectador sin distingos de ninguna categoría. Logra unificar el alma de su público en un solo respiro que elimina diferencias entre forma y fondo, alta y baja cultura, legitimidad y artificio. Condensa lo mejor del oral, escrito y pintado cuento de hadas, el teatro cómico  de las carpas ambulantes, el fílmico mundo Disney y la moderna comiquita televisada en un juego artístico de atletas, gimnastas, actores y danzarines. Desata un liberador erotismo individual muy sutil desde el escuchar y mirar sus giros corporales muy exactos, a la vez sugerentes y delicados. Sonido sin ruido, espectáculo sin show, montaje sin farsa.

Exactamente lo contrario han sido y son los desfiles militaristas de todo régimen totalitario como lo evidencian los testimonios grabados durante las tiranías de  Hitler, Mussolini, Stalin, Mao. Ahora, con los imitadores de Fidel, en este continente se ha llegado al colmo de los simulacros vergonzantes con la parada militarista del reciente 24 de junio,  Día del Ejército Venezolano, una representación en homenaje al comandante “eterno” Hugo Chávez que desde su fotografía gigantesca, los discursos altisonantes y repetitivos, la voz que, oculta en off, declamaba delirante el maravilloso armamento exhibido que se destina a vencer un enemigo invisible llamado burguesía, en fin, todo el tinglado circense, es una ficción que desplazó a Simón Bolívar como centro y unidad del país.

Duele, da pena que ya no es ajena sino muy propia de cada ciudadano civilista comprobar cómo se manipula con sucio lavado de cerebros a toda una numerosa  generación de jóvenes y adultos venezolanos, en su mayoría de los sectores más humildes, para someterlos a un culto de personalismo supuestamente bolivariano,  anticonstitucional y chavista. El actual comandante de esa fuerza militar casi analfabeta y armamentista es un presidente ilegítimo, pésimo actor. Basta oír las proclamas y forma de hablar de esa dirigencia militar y política palaciega y asambleísta para captar su nivel de instrucción. La vestimenta exhibida, en el desfile, de pie a cabeza, el sofisticado armamento que como juguetería  portaban y mostraban, el ritual temático y su vocabulario, la gestualidad agresiva y hasta violenta del personal marchante, todo es copiado del imperialismo mayormente ruso, capitalista neosoviético, a muy alto precio, pero se le canta a la independencia de esta  patria querida, por fin libre y tan soberana que para sobrevivir cada día debe comprar alimentos, medicinas, hasta gasolina, subir el costo de transporte y electricidad, pero sobre todo, trasplantar a la fuerza el ideario de la fracasada Cuba castrista para reemplazar de facto, al original pensamiento bolivariano.

Quienes conocen la obra y sabia conversa de historiador y líder democrático de Ramón J. Velásquez, pueden reconocer en este decadente circo de roles, una rotunda destrucción de la tradicional coexistencia pacifista en la convulsa Venezuela republicana, porque al final de múltiples episodios bélicos y guerrilleros  durante el siglo XIX y parte del XX, siempre pudo prevalecer un noble pacto cívico-militar implícito y libertario en el que los soldados pata en el suelo y/o moderadamente equipados, reconocían como hermanos a quienes no quieren ni necesitan armas de guerra, ahora propiedad extensiva muy revolucionaria de la milicia ilegal y de la  delincuencia común y organizada, el país pránico con su debe y haber de casi doscientos mil paisanos asesinados en catorce años. Qué gloriosas batallas.

No es casual que falte papel toalé. Esta revolución ama una patria sucia, vuelve basura a su constitución republicana fundacional, destruye lo creado y construye sólo desperdicios.

Alicia Freilich 7¿Habrá todavía una reserva uniformada por fuera y por dentro que defienda los  principios legítimos, verdaderamente republicanos del Libertador?

Ay, Simón Bolívar, tan íngrimo y solito, ya desplazado, cuánto crimen se sigue cometiendo en tu nombre.

alifrei@hotmail.com

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Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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