Cambios LA CHINA DE MO YAN, por Alfonso Molina

Mo Yan 1Confieso que la primera vez que leí el nombre de Mo Yan fue cuando obtuvo el Nobel de Literatura en octubre del año pasado. Millones de personas en el mundo comenzamos a indagar sobre este escritor nacido en 1955 en una familia campesina pobre de la provincia de Shandong, con el nombre original de  Guan Moye, que a los doce años abandonó la escuela para convertirse en obrero durante la Revolución Cultural de Mao Zedong, que publicó su primera novela en 1981, cuando contaba apenas veintiséis años, y que tres décadas después recibiría el máximo galardón literario del planeta. Luego descubrí que era el autor de la novela Sorgo rojo que inspiró la primera película de Zhang Yimou, ganadora del Oso de Oro del Festival de Berlín en 1988, cuando el cineasta no era bien visto por la autoridades de la República Popular China. Ya entonces Mo Yan había comenzado su ascenso en las letras de su país, luego de haber ejercido distintos oficios con suerte irregular. Hace unos meses compré su última novela, Cambios, publicada originalmente en 2010, es decir, antes de ganar el premio de la Academia sueca. Cuando leí su última página no sabía si había concluido una pequeña y hermosa novela o un cálido libro de memorias. Creo que ambas opciones son válidas.

También confieso que no me gustan las comparaciones: se le llama el Faulkner chino, el García Márquez chino, el Kafka chino. Tres autores occidentales tan distintos no pueden caracterizar a otro que proviene de una cultura tan diferente. Creo que Mo Yan es un escritor muy particular, a juzgar por lo poco que conozco de su obra. Lo que sí es importante se halla en su estilo personal y muy intimista que define un realismo que traspasa las convenciones para señalar que el cambio es lo único inalterable en nuestras vidas. Lo que nadie puede detener. El texto es un río que fluye, se abre camino, traspasa fronteras.

Narrada en primera persona, Cambios traza un recorrido sobre la historia del narrador y planea sobre su infancia, su familia, sus amigos, su deseo de ser muchas cosas, entre ellas escritor, por una parte, y sobrevuela también el complejo proceso político y económico que cambió su país, su región y su cultura y que marcó la vida de millones de seres humanos, por la otra. La historia de los últimos cuarenta años en China y la vida de Mo Yan se entrecruzan en un relato que tiene mucho de documental, elaborado con un lenguaje muy realista, desprovisto de retórica y artificio. Pese a ser un texto de apenas ciento veintisiete páginas, encontramos  las duras condiciones físicas y espirituales que vivió aquel niño que padeció injusticias e incomprensión en la escuela para luego sumergirse en la vida militar y la ideología dominante.

Cambios no se limita a la vida de Mo Yan y se esparce sobre las actitudes y conductas de sus compañeros de escuela y sus profesores, en una provincia rural dominada por las reglas del Partido Comunista chino. En ese marco tan limitado surge el valor de la amistad, la noción del primer amor, la idea del ascenso social, hasta acompañar su trayectoria de la nada cultural al reconocimiento del mundo literario. Un viejo camión soviético se convierte en un símbolo de la caducidad de los tiempos. Memorable en la novela es el momento en que Zhang Yimou y la famosa estrella del cine Gon Li llegan al pueblo a filmar Sorgo rojo. En ese momento Mo Yan supo que era importante.

CambiosLa novela se emplea a fondo en su sátira social y política para contar su percepción de los cambios históricos ocurridos después de la muerte de Mao: “Ni en sueños habríamos creído que el presidente Mao moriría un día, pero murió. Creíamos que si moría el presidente Mao, sería el fin de China. Pero llevaba dos años muerto, y el país no solo no había llegado a su fin, sino que iba mejorando paulatinamente”. Pese a ser una corrosiva crítica al viejo líder y a su Revolución Cultural, Cambios no es una denuncia de la vida durante aquellos años sesenta y setenta. Más bien ofrece un tono sarcástico para rememorar épocas y personas perdidas en la memoria y celebrar su presencia en un período histórico fundamental. El actual esplendor económico de su patria se corresponde con el reconocimiento de su obra literaria. Ahora tendré que leer sus novelas más conocidas —Grandes pechos, amplias caderas (1996), La vida y la muerte me están desgastando (2006) o Rana (2009)— para obtener una visión más completa de su obra.

CAMBIOS (Bián), de Mo Yan. Seix Barral, Biblioteca Formentor, Editorial Planeta Venezolana, Caracas, 2013. 127 páginas.

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Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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