5 mujeres y un mismo vestido LA VERDAD DETRÁS DE LAS APARIENCIAS, por Alfonso Molina

5 mujeres con un mismo vestido 1

Samantha Castillo, Mariangel Ruiz, Angélica Arteaga, Elaiza Gil y Melissa Wolf, bajo la dirección de Héctor Manrique. Foto de Nicola Rcco en http://photomanifiesto.blogspot.com/.

A sus cincuenta y seis años, Allan Ball disfruta de una reconocida trayectoria como guionista de cine y televisión, especialmente por el Oscar que ganó con Belleza Americana (1999), aquella inquietante ópera prima de Sam Mendes sobre una familia disfuncional y autodestructiva. Homosexual declarado y defensor del derecho a una sexualidad alternativa, casi todos sus guiones proponen personajes poco comunes en el marco del conservadurismo sureño de EEUU. Como en True blood y Six feet under, las series que ha escrito y dirigido para la cadena HBO. Mujeres y hombres que no logran armonizar en su entorno social y que buscan la aceptación de sus condiciones afectivas. Esta referencia es importante porque también domina su pieza de teatro 5 mujeres con un mismo vestido, que actualmente monta en Caracas el Grupo Actoral 80 en el teatro Trasnocho, con dirección de Héctor Manrique, producción de Carolina Rincón y un elenco de cinco  actrices: Samantha Castillo, Mariangel Ruiz, Angélica Arteaga, Elaiza Gil y Melissa Wolf.

Escrita en 1993, antes de que Ball se convirtiera en prestigioso guionista, la obra original transcurre durante una elegante boda en Knoxville, Tennessee, pero sus diferentes montajes en español —a partir de la traducción y la adaptación de los argentinos Fernando Masilorens y Federico González del Pino— se ciñen al medio local, ya sea en Buenos Aires, Lima o Caracas. En esa recepción, cinco damas de honor, vestidas de forma idéntica a petición de la novia, ingresan a uno de los dormitorios de la casa y poco a poco descubren sus personalidades muy distintas, a través de conversaciones espontáneas que develan sus ilusiones, secretos y frustraciones, sus verdades, con un poco de humor, pero también de llanto, hasta conformar una situación dramática al límite. Un planteamiento que responde a la visión crítica del autor sobre la moralidad, los prejuicios y la hipocresía en una sociedad conservadora en la que las apariencias engañan. El viejo juego de las máscaras.

Cinco mujeres trascienden las fronteras de la frivolidad en un viaje introspectivo, involuntario e inevitable. No he tenido acceso al texto original de Ball pero entiendo, por la puesta en escena de Manrique, que esta es la idea medular de su pieza. Siempre bajo la referencia de un mundo dominado por lo masculino. Amanda, hermana lesbiana del novio, Francis, chica virgen muy religiosa, Tina, ilusionada con vivir un romance con un hombre, Marilú, hermana de la novia, violada por ese mismo hombre, y Georgina, ávida de sensaciones, se turnan para dejar sus palabras en esa habitación y luego convergen en un encuentro desolador. No obstante, percibo que la adaptación al universo cultural latinoamericano que hicieron Masilorens y González del Pino no guarda fidelidad al concepto dramático principal y deriva hacia una comedia que busca la complicidad del público. Más allá de la traducción, el texto se diluye en situaciones cómicas, en entradas y salidas de las actrices, en diálogos dichos a la carrera. Es notable la presencia de un planteamiento importante a pesar del tono de la adaptación.

La puesta en escena de Manrique es correcta aunque convencional. Uno de nuestros hombres de la escena más prolíficos y experimentados se evidencia atado a un montaje sin mayores audacias. También entiendo que este tipo de franquicia impide que un director proponga innovaciones o introduzca aportes al texto. Es teatro comercial de buena factura, de corte internacional, que en este caso contó con la adecuada iluminación de José Jiménez y un vestuario muy expresivo del tono de la obra a cargo de Eva Ivanyi. Las actuaciones femeninas son irregulares y con distintas intensidades. En general las cinco actrices cubren las expectativas pero algunas veces gritan en vez de proyectar sus voces. El trabajo de Wadi Hadaya, como el único personaje masculino, se pierde entre tantas mujeres.

5 MUJERES CON UN MISMO VESTIDO, de Allan Ball. Traducción y adaptación: Fernando Masilorens y Federico González del Pino. Grupo Actoral 80. Dirección: Héctor Manrique. Producción: Carolina Rincón. Iluminación: José Jiménez. Diseño de vestuario: Eva Ivanyi. Musicalización: Melissa Wolf. Elenco: Elaiza Gil, Mariangel Ruiz, Melissa Wolf, Angélica Arteaga, Samantha Castillo y Wadi Hadaya. Teatro Trasnocho. Viernes y sábado a las 8:00 pm y domingos a las 6:00 pm.

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Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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