El prodigio BALLET Y LIBERTAD, por Alfonso Molina

El prodigio 1Como un homenaje al arte y la dignidad en medio de los grandes conflictos históricos y políticos puede calificarse El prodigio, film del australiano Bruce Beresford titulado originalmente El último bailarín de Mao e inspirado en el libro autobiográfico de Li Cunxin, el joven chino que desafió la dictadura de su país a principios de los años ochenta para convertirse en una estrella del ballet internacional. Poseedor de una larga trayectoria y recordado por Crímenes del corazón (1986) y Paseando a Miss Daisy (1989), el director australiano se planteó trabajar las relaciones entre la danza como disciplina artística y la vocación de libertad de los seres humanos, gracias a un caso real convertido en referencia mundial. Una película muy emocionante que aún no se ha estrenado en China.

En 1981 Cunxin tenía apenas veinte años cuando se convirtió en el centro de un conflicto diplomático entre los Estados Unidos y su país de origen. Casi una década antes, aquel niño formaba parte de la inmensa pobreza rural del gigante asiático. Pero un buen día fue seleccionado por los consejeros de la primera dama Jiang Qing —de un inmenso poder entonces— para integrarse a la Academia de Danza de Pekín, ya en los estertores de la terrible Revolución Cultural de Mao Zedong. Allí se destacó y llamó la atención del coreógrafo inglés Ben Stevenson, quien hizo todo los arreglos para que en 1979 se incorporara al Ballet de Houston como parte de un intercambio estudiantil. Pronto el muchacho se distanció de las autoridades de su país, optó por quedarse en Occidente y devino en protagonista principal de un sonado secuestro en el consulado chino de esa ciudad tejana. La crisis diplomática llamó la atención del mundo y el chico fue liberado por presión internacional. Finalmente se quedó en EEUU y desarrolló una muy exitosa carrera en un arte muy difícil. En 1995 se unió al Ballet de Australia, donde fue su figura principal y más tarde su director artístico. Con los años abandonó la danza y se dedicó a las finanzas. Hoy es un rico empresario chino de cincuenta y dos años que formó un hogar australiano.

Siendo un caso real muy conocido, lo menos importante del film es su anécdota. Lo medular de El prodigio se encuentra en el tratamiento que Beresford impuso al guion de Jan Sardi, a través del desarrollo de su personaje central como artista en un país sin libertades y con extrema pobreza. Como ha sucedido con el Sistema de Orquestas Juveniles en el mundo, el arte se convierte en la vía de escape para jóvenes sin futuro. En el caso de Li Cunxin esa posibilidad era aún más dramática pues fue vivida de manera individual, sin el apoyo de un sistema con otros participantes. A ratos El último bailarín de Mao recuerda al film británico Billy Elliot (2000) de Stephen Daldry, cuando presenta la danza como una forma de enfrentar los graves problemas sociales de una época.

La película recorre la vida del bailarín –desde su niñez hasta su triunfo artístico,  pasando por sus desafíos juveniles– y requirió distintos actores. El gimnasta Huang Wen Bin lo interpretó en su infancia mientras los bailarines clásicos Chengwu Guo y Chi Cao asumieron su adolescencia y su madurez. En los roles secundarios destacan Bruce Greenwood como Ben Stevenson, Kyle MacLachlan como el abogado Charles Foster y la gran actriz china Joan Chen como la madre de Li Cunxin.

Hablada en inglés y mandarín, El prodigio forma parte de una vertiente cinematográfica inagotable que prioriza la libertad sobre las reglas establecidas. Significó un repunte importante en la producción australiana y relanzó la carrera de Beresford.

EL PRODIGIO (Mao’s last dancer), Australia y EEUU, 2009. Dirección: Bruce Beresford. Producción: Jane Scott. Guión: Jan Sardi. Fotografía: Peter James. Montaje: Mark Warner. Dirección de arte: Herbert Pinter. Elenco: Chi Cao, Chengwu Guo, Huang Wen Bin, Joan Chen, Bruce Greenwood, Wang Shuang Bao, Amanda Schull, Kyle MacLachlan. Distribución: Cinematográfica Blancica.

Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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