Luces y penumbras LA NATURALEZA DE ÁNGEL HURTADO, por Alfonso Molina

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“Torturado por el tiempo” domina una de los espacios del TAC.

Hace una década, una exposición de Ángel Hurtado inauguró la etapa independiente de la Sala TAC del Trasnocho Cultural, antes asociada al Museo de Arte Contemporáneo de Caracas Sofía Imber. El 26 de junio de 2003 Divertimentos sobre la Historia del Arte mostró treinta collages que homenajeaban a distintos artistas de talla universal, según la perspectiva de este creador larense que ha labrado una trayectoria notable tanto en el campo de la plástica como en el cine documental. Para celebrar el inicio de su segundo decenio, desde finales de junio los espacios de esta singular galería caraqueña muestran la nueva exposición de Hurtado Luces y penumbras, con un conjunto breve de collages y dieciocho pinturas de gran formato con las que regresa a sus orígenes como pintor. Una celebración hermosa y doble.

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“Waraira Repano”, otra visión del monte mítico.

Allí están los tepuyes, las playas vírgenes, la misteriosas extensiones de terreno, las grandes caídas de aguas, observadas y expresadas a través de sus luminosidades y sombras, de sus claroscuros y formas, como especie de memoria pictórica de su encuentro con la naturaleza venezolana, particularmente la mágica Guayana, aunque no solo desde esa zona. Desde Margarita, donde se retiró del mundanal ruido hace dieciocho años, Hurtado recrea sus visiones sin copiar estos elementos naturales ni pretender una realismo documental. Sus recuerdos y sus técnicas primigenias se encargan de transformarlas. Allí reside la fuerza de este grupo de piezas que revelan dominio técnico y mucha fuerza expresiva. 

Vale la pena hacer un recuento de su trayectoria. Hurtado nació en El Tocuyo el 27 de octubre de 1927. A mediados de los años cuarenta comenzó a estudiar en la Escuela de Artes Plásticas de Caracas y más tarde se integró al Taller Libre de Arte en busca de nuevos retos más allá de lo académico. A principios de los cincuenta comenzó a estudiar cine en París y desarrolló una importante filmografía con varios cortometrajes de arte. En 1961 regresó a Venezuela y se convirtió en profesor en la Escuela de Artes Plásticas Cristóbal Rojas y de periodismo cinematográfico en la Universidad Central de Venezuela. Una década después se encargó del Departamento de Cine de la OEA, en Washington, donde desarrolló una importante tarea como documentalista. También se destacó en 1959 por su exposición individual en la Unión Panamericana, en la capital norteamericana. Luego regresó a Venezuela y expuso en la Fundación Mendoza, en 1960, el Museo de Bellas Artes de Caracas, en 1967, y en el  MACSI, en 1994. Entre los reconocimientos que ha recibido como artista plástico destacan el Premio Nacional de Pintura en el XXII Salón Oficial Anual de Arte Venezolano, en 1961, el Antonio Edmundo Monsanto, en el Salón Arturo Michelena, Valencia, el Premio Planchart de la Exposición Internacional del Ateneo de Valencia, en 1955, el Armando Reverón en el XXI Salón Oficial de Arte Venezolano, en MBA, en 1960. En el campo del cine obtuvo el premio especial del jurado de la Bienal Cinematográfica de Venecia, en 1964, y dos premios Golden Eagle, en EEUU, por el documental El mundo de un pintor primitivo y por su tercer cortometraje sobre Jesús Soto.

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Hurtado al lado de su obra “Perpetuamente erguido conquistando el cielo”.

Con la curaduría de John Lange, Luces y penumbras recoge el trabajo de Hurtado en los últimos tres años, con una perspectiva paisajística profundizada a partir de su encuentro personal con la Gran Sabana, una experiencia que le cambió la vida. Pero no fue la única. A sus ochenta y cinco años observa las imágenes que transforma el Waraima Repano, por ejemplo, pero lo hace diferenciando el mítico cerro de la acción depredadora del hombre. Conoce sus prioridades y las manifiesta por la vía del color y la luz. El resultado es una muestra envolvente, completa y personal.

La reciente Feria Iberoamericana de Arte invitó a Hurtado como artista venezolano homenajeado. El curador Alberto Asprino se concentró en su etapa abstraccionista de los años cincuenta, cuando vivía en París. a través de solo siete piezas. Resultó un contraste más que interesante poder observar lo que este creador hacía hace sesenta años y lo que hace hoy en su refugio margariteño.

LUCES Y PENUMBRAS, dieciocho obras de Ángel Hurtado. Sala TAC, Trasnocho Cultural, Paseo Las Mercedes. Miércoles a sábado, de 10:00 am a 9:00 pm; martes y domingo, de 1:00 pm a 9:00 pm. Entrada libre

   

Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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