Elecciones municipales LAS INCONGRUENCIAS DEL RÉGIMEN, por Trino Márquez

Dedo manchado (elecciones)El régimen, con particular énfasis Nicolás Maduro, señala que existe una evidente contradicción en el comportamiento de la oposición: por un lado impugna los resultados de las elecciones del 14 de abril y por otro llama a participar en los comicios municipales del próximo 8 de diciembre. Las red de medios públicos insiste en ese supuesto antagonismo. Incluso, algunos analistas del campo opositor aprecian la misma inconsistencia.

Tal rivalidad no existe. Como dice el célebre refrán, hay que repicar y estar en misa; o, llorando y vistiendo al muerto. No queda otra. Si de incongruencias se trata, los primeros que han faltado a la palabra y a los compromisos en materia electoral son los jerarcas del Gobierno. Maduro el 14-A por la noche dijo estar dispuesto a que se abrieran todas las cajas de votación y se contaran todos los votos, pues estaba seguro de su triunfo. Henrique Capriles le tomó la palabra y le exigió al CNE que se auditara el proceso en su conjunto. Abundaban las pruebas de que se habían cometido numerosas irregularidades que favorecían al candidato del continuismo. El CNE, acosado por el Gobierno, proclamó Presidente Electo a Maduro el 15 de abril, apenas unas horas después de haber emitido el primer boletín oficial y de haber sido cuestionados los resultados. Primera incongruencia.

Presionado por la comunidad internacional y, sobre todo, por los países de la Unasur, Maduro adquirió el compromiso de someterse a la auditoria solicitada por Capriles, en el encuentro de Presidentes de ese organismo multilateral efectuado en Lima el 18 de abril, víspera de su juramentación como Presidente Constitucional. La auditoría tendría que realizarse de acuerdo con lo establecido en la Ley Orgánica de Procesos Electorales (LOPE). Conviene recordar que ese instrumento ha sido reformado varias veces durante el régimen chavista, la última fue en 2009. No se trata de una ley proveniente del pasado remoto, sino de un instrumento avalado por la mayoría oficialista que ha dominado cómodamente la Asamblea Nacional desde 2005. El CNE –forzado por el Gobierno– realizó una auditoria parcial e incompleta para cubrir las apariencias y responder a las demandas nacionales e internacionales. Fue una auditoria chucuta e ilegal que violó la LOPE. Segunda incongruencia.

Frente a esas inconsistencias del régimen, lo más lógico es que Henrique Capriles y la MUD insistan en criticar el comportamiento del CNE y cuestionar el triunfo de Nicolás Maduro. El Gobierno ha sido inconsecuente con su propia legalidad. La ha violado con el fin de eternizarse en el poder por medios ilegítimos.

¿Reconocer y denunciar este atropello, perpetrado por el hecho de que no existen órganos independientes del Poder Público y el régimen mantiene secuestradas las instituciones, debe conducir a desconocer al CNE y apartarse del camino electoral por inútil e intrascendente? De ninguna manera. No existe ninguna contradicción o incongruencia entre denunciar la actitud del CNE y, en general del régimen, exigirle al TSJ que le ordene al CNE a realizar la auditoria según los términos establecidos en la LOPE y prepararse para triunfar en los comicios de diciembre.

Al único que le interesa que se perciba esa “oposición” es al Gobierno, que sufre una merma perpendicular en su nivel de aceptación por el caos económico y social que ha desatado, que está enredado con la elección de sus candidatos a alcaldes y concejales, y que corre el grave peligro de sufrir una humillante derrota que evidencie el fraude masivo cometido en abril. Este descalabro pretende evitarlo el régimen, de allí que siembre sospechas y dudas en la oposición acerca de esa consulta.

Con lo que tiene que ser consecuente la oposición es con la ruta electoral escogida desde 2006. Este es su plan estratégico. Incluye el apego a la Constitución, a la democracia y a la paz. Nada de sobresaltos o caminos verdes. En torno de los comicios se constituirá la nueva mayoría, ya expresada el 14-A, que permitirá salir de la pandilla que gobierna. En esta ruta se levantan obstáculos como el CNE y se cometen trastadas como los abusos de poder y la “auditoria” efectuada por el órgano electoral. Las próximas veces habrá que triunfar con una mayoría tan holgada que el régimen no pueda ignorarla, ni las Fuerzas Armadas desconocerla.

Las “incongruencias” escolásticas hay que dejárselas a los diletantes para que las resuelvan. A la oposición práctica le toca hacer política con los elementos reales.

@trinomarquezc

Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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