Las ventajas de ser invisible MEMORIAS DE LA ADOLESCENCIA, por Alfonso Molina

Las ventajas de ser invisible 4

Emma Watson, Logan Lerman y Ezra Miller conforman un trío de adolescentes que buscan sus propias vidas.

Lo fundamental en una película como Las ventajas de ser invisible se encuentra en el tono autobiográfico que Stephen Chbosky desarrolló a partir de su propia novela The perks of being a wallflower, concebida bajo el estilo de la literatura epistolar. Su personaje central, Charlie, es un adolescente de Pittsburgh que escribe a un amigo no identificado sus miedos al ingresar al preparatorio —con gran inseguridad personal— y sus experiencias al conocer al desconcertante Patrick y su encantadora hermanastra Sam, quienes están a punto de graduarse e ir a estudiar a la universidad. Ambos cuidan del chico y le abren los ojos ante nuevas amistades, el primer amor y el primer beso, el erotismo creciente, las fiestas con alcohol y drogas, las funciones a medianoche de The Rocky Horror Picture Show y la búsqueda de la canción perfecta, si es posible de The Smiths. Al mismo tiempo, su profesor de inglés, Tom Anderson, le introduce en el mundo de la literatura, impulsando su sueño de ser escritor. Evidentemente Charlie se enamora de Sam y vive su amor en medio de situaciones propias de su edad y con un trauma que arrastra desde niño. La acción transcurre en 1991 y no cuesta demasiado entender que ese muchacho es el propio escritor, guionista, productor y director que hoy tiene unos 43 años. Cuando la novela fue publicada por MTV Books en 1999 —existe una edición en español de Alfaguara Juvenil— generó cierto escándalo en el medio educativo y hasta fue prohibida en algunos colegios. La idea central tanto de la novela como del film reside en ese proceso de descubrimiento de la afectividad, la ética y la autenticidad. Allí está su mayor encanto, tal como se puede apreciar en sus proyecciones dentro del XI Festival de Cine Independiente de EE.UU. Lo fundamental, reitero, es que el propio Stephen Chbosky adaptó su novela y logró una obra muy personal.

El film comienza con una carta que escribe Charlie a un destinatario no especificado, aunque luego surgen dos posibilidades: su amigo Michael, quien se suicidó tres meses antes, o su tía Helen, muerta en un accidente de tránsito cuando el niño tenía nueve años. Lo cierto es que Chbosky mantiene el tono epistolar a través de una voz en off que detalla sus vivencias. El chico es un observador, un ser que pretende no ser percibido, un “raro” como él mismo se define. Su primer amigo en el colegio es su profesor de Inglés con quien comparte su amor por los libros, desde Matar un ruiseñor, de Harper Lee, hasta el emblemático Walden, de Henry David Thoreau. Mira, analiza, escribe. Aprecia a Patrick, homosexual inteligente y creativo, y ama a Sam, aguda, bella, bondadosa. No comprende a su hermana Candace y se siente ajeno a su padre y su madre. Se considera una flor en el papel tapiz de las paredes. Pero poco a poco se va incorporando a la vida, experimentando emociones, descubriendo situaciones, llevando al extremo su afectividad.

Desde la legendaria imagen de James Dean en Rebelde sin causa (1955), de Nicholas Ray, y Al este del paraíso (1957), de Elia Kazan, hasta el Ezra Miller de la muy reciente Tenemos que hablar de Kevin (2011), de  Lynne Ramsay, pasando por el Emilio Estévez de The breakfast club (1985), de John Hugues, y el Rob Lowe de St. Elmo’s Fire (1985), de Joel Schumacher, el tema del proceso de cambios de un personaje juvenil ha sido tratado en la producción norteamericana con tono de tragedia, al punto que ha configurado una suerte de género específico. En el caso de Las ventajas de ser invisible este planteamiento se divide en dos enfoques muy definidos. Por una parte, el crecimiento personal de Charlie a través de las relaciones que establece en el colegio. Allí está lo mejor del film, con el uso d eun humor que se nutre de la ironía pero también de la inteligencia. Por la otra, gracias a una subtrama que aparece tímidamente y de pronto se desarrolla de forma súbita: el muchacho está al borde una crisis nerviosa producto de sus experiencias con la tía Helen. Esta vertiente dramática le otorga, sin duda, mayor dimensión a la trama, pero surge de una manera sorpresiva, casi caprichosa, sin un tratamiento verdaderamente denso. Tal vez en la novela, que no he leído, sea fundamental y se halle integrada completamente a la historia, pero en la película no. Encuentro una debilidad importante en este enfoque no suficientemente desarrollado.

“Las personas eligen el amor que creen merecer”, le explica el profesor Anderson a Charlie. La frase es importante porque aplica tanto para la experiencia del chico como para sus dos amigos Sam y Patrick e incluso para su hermana Candace, todos desgraciados en el amor. Es un asunto de autoestima, tan usual en esa etapa de la vida. Un asunto eterno e inagotable que conforma el concepto medular del film. Entre sus virtudes habría que destacar las actuaciones de Logan Lerman como Charlie, la británica Emma Watson como Sam, tratando de ocultar su acento, el extraordinario Ezra Miller (el mismo de Tenemos que hablar de Kevin) como Patrick, y Paul Rudd como Tom Anderson. Otro aporte esencial se halla en su banda sonora, con tema de David Bowie, New Order, The Smiths, otras bandas de la época y la música original de Michael Brooks.

LAS VENTAJAS DE SER INVISIBLE (The Perks of Being a Wallflower), EE.UU, 2012. Dirección: Stephen Chbosky. Guión: Stephen Chbosky, sobre su novela “The Perks of Being Wallflower”. Producción: John Malkovich, Lianne Halfon y Russell Smith. Fotografía: Andrew Dunn. Montaje: Mary Jo Markey. Música: Michael Brook. Dirección de arte: Inbal Weinberg. Elenco: Logan Lerman, Emma Watson, Ezra Miller, Paul Rudd, Mae Whitman, Kate Walsh, Dylan McDermott, Nina Dobrev, Joan Cusack. Distribución: Cinematográfica Blancica.

Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
Esta entrada fue publicada en Cine y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Las ventajas de ser invisible MEMORIAS DE LA ADOLESCENCIA, por Alfonso Molina

  1. ritziar dijo:

    Buena reseña, la película es bien interesante…

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s