Entrevista al productor de cine Randall Emmett “BUSCO HISTORIAS CON MENTE ABIERTA”, por Ricardo Pineda.

Randall Emmett y Martin Scorsese

Randall Emmett: “hacer ‘Silencio’ con Martin Scorsese será un sueño hecho realidad”.

Tras un conversatorio sobre la trayectoria cinematográfica que ha venido consolidando desde hace una década, Randall Emmett toma una patineta y recorre el pavimento reviviendo sus destrezas de adolescente. Le pide al chofer de la minivan que se desplace por el estacionamiento del centro comercial Palm Beach Plaza, en Aruba, y se sujeta tal como lo hizo el personaje Marty McFly en Volver al futuro.

La referencia no es mera casualidad, es parte de su propio subconsciente. Emmett ha pasado toda su vida obsesionado con las películas desde que era niño. Inicialmente quería ser actor, admirando películas como Rocky, Toro salvaje, Cara cortada, Wall Street y Top Gun. Pero una primera incursión laboral, como asistente de producción en Duro de… aguantar (coincidentalmente con Michael J. Fox), lo cambió todo.

“Me dieron un ‘walkie talkie’ y el productor Rob Cohen me encargó cerrar toda una calle en Nueva York para el rodaje de una escena, teniendo que enfrentar un tráfico terrible. Me sentía como Jerry Bruckheimer, a quien considero el rey del entretenimiento. En ese momento supe que quería ser la pieza de unión que concretara ese detrás de cámaras. El proceso de logística, el alquiler de camiones, conseguir luces, cables, elegir el mejor personal, hasta el catering… Llamé a mis padres y, para sorpresa de ellos, anuncié que abandonaría mi beca como estudiante de actuación. Descubrí que mi pasión era ser productor”, sentencia de la misma manera cuando relata a PANORAMA su punto de viraje.

En la cuarta edición del Festival de Cine de Aruba presentó Empire State, estelarizada por Dwayne “La Roca” Johnson, una cinta de acción sobre el robo más grande en la historia de los Estados Unidos, que apenas tuvo un costo de $ 10 millones. No verá luz en las multi salas, pero igual obtendrá resultados lucrativos en el servicio de descargas Video On Demand (VOD).

“Abrir una película en el cine es un trabajo arduo, una lotería —comenta—. Son muchas políticas entre las grandes distribuidoras, que a veces enfrentan constricciones presupuestarias. Mi trabajo es entregar el producto final. Los dioses del cine deciden su futuro. Eso escapa de mis manos”.

Pero el negocio verdadero estar en llenar las butacas. Emmett lo sabe. Es por eso que este 2013 apostó por la taquilla fuerte. Ya estrenó Ciudad corrupta, con Russell Crowe como un alcalde neoyorkino que manipula al detective interpretado por Mark Wahlberg. Pronto llegará a Venezuela 2 Guns, explosivo policial con la dupla Wahlberg-Denzel Washington, quienes la llevaron al primer lugar en Estados Unidos. En diciembre vendrá un proyecto cercano al corazón: Lone Survivor, delicada misión militar contra un líder talibán. “Está dedicada a mi padre, quien es marine retirado”. Wahlberg también está al frente de ella.

¿A qué se debe la recurrencia con el actor? “Él es mi mejor amigo”, responde. La relación data de mucho antes, cuando era conocido como el rapero y modelo Marky Mark. “Nos las pasábamos juntos en fiestas, haciendo las típicas locuras juveniles. Fui parte y testigo de su reinvención artística y ascenso a la fama, antes de que se estrenara Boogie Nights”. Toda esa experiencia está plasmada en la serie de HBO Entourage, creada por el propio Wahlberg. De hecho, el personaje Turtle, uno de los amigos del ficticio protagonista, está parcialmente basado en el hoy productor, nacido en Miami, Florida el 25 de marzo de 1971.

Aunque no lo parezca, todos sus proyectos provienen del circuito independiente, fuera de los grandes estudios de Hollywood. Mientras Disney gasta $ 250 millones por la fallida El llanero solitario, su compañía mantiene los más bajos costos con retornos encomendables. Narc (2002), Teniente corrupto (2009), con Nicolas Cage y 16 calles (2006), con Bruce Willis, tuvieron presupuestos que oscilaron entre los $ 7,5, $ 25 y $ 52 millones, respectivamente.

Emmett parte de la filosofía de que si un filme no tiene una identidad definida desde el primer momento, entonces no funcionará. “Desde que leo el guión me pregunto cómo voy a vender la película o cómo se conectará con ella la audiencia”. Seguramente por eso su más anticipada obra hasta la fecha es Escape plan, que reúne a dos duros del cine de acción de los años ochenta: Sylvester Stallone y Arnold Schwarzenegger, como convictos en una prisión de máxima seguridad. Costó $ 90 millones.

“Realizamos el test screening (prueba de proyección) ante un público selecto y obtuvimos los más altos puntos de aceptación. Estoy confiado y satisfecho de nuestro esfuerzo. El solo hecho de juntar a Arnold y Sly en una misma cinta fue todo un reto. Yo me sentía como un niño cuando recorría el set”.

Siempre en la búsqueda de tramas atrayentes, Emmett comparte un caso reciente con respecto a The Frozen Ground, verídico thriller ambientado en Alaska donde Nicolas Cage investiga a un asesino en serie con la ayuda de una stripper, encarnada por Vanessa Hudgens, la ex High School Musical.

“Un día llamó al intercomunicador de mi pent-house un aspirante a cineasta que quería proponerme la historia. Mi esposa (la actriz Ambyr Childers, quien participó en The Master, de Paul Thomas Anderson)  lo conocía. Me convenció para reunirnos, pero yo tenía esa típica actitud renuente que hay en Hollywood. Prefería la piscina, jugar tenis o pasar tiempo de calidad con mi bebé”.

Finalmente accedió. “Nos sentamos en un café y lo comencé a escuchar. No hubo mánagers ni agentes de por medio. Quedé impresionado con su entusiasmo y manera de presentar el argumento. Esa misma noche leí el guión y decidí que lo iba a financiar”. Con 22 millones de dólares de respaldo, ahora el neozelandés Scott Frank es un director y guionista comprobado. Actualmente otros estudios muestran interés para futuros proyectos.

“Desde entonces busco historias con mente abierta. Existen cuatro millones de guiones allá afuera y tienes que escoger el que más te interesa o el que consideras de mayor potencial. Conseguir buen material en Hollywood hoy día es muy difícil. Por eso a veces hay que alejarse de la plataforma, pensar con mente joven y un tanto atrevida. Eso es más fácil decirlo que hacerlo en esta industria”.

Todo esto, por supuesto, forma parte de una evolución que no se dio de la noche a la mañana. Sus primeros pasos fueron con títulos que iban directo a video, algunas de ellas con el actor Steven Seagal, ya en evidente declive. “En ese entonces el mercado de DVD era lucrativo. Podías cubrir los gastos del presupuesto vendiendo los derechos de distribución a varios países”.

Entonces había aprendido a ser financista y recaudador de dinero para activación de proyectos. “Mi don era rechazar un no como respuesta. Y, créeme, es algo que escucho a diario, como cuando pido uno o dos millones de dólares a los inversionistas”. En los últimos diez años ha juntado cientos de millones de dólares, muchos provenientes de consorcios y empresarios acaudalados en Rusia, Arabia Saudita y Dubai. Esto le ha permitido lanzar alrededor de sesenta estrenos comerciales en las salas de cine, incluyendo a Rambo 4, 88 minutos, Frente a frente y Alex Cross, así como también un puñado de títulos que recorrieron algunos festivales menores (All Things Fall Apart, The Son of No One) o que fueron directamente al formato videocasero (Set Up, Fire with Fire y Catch .44).

La primera persona que le escribió un cheque por 2 millones de dólares para financiar su primera película, Speedway Junkie, fue George Furla, su actual socio en la compañía productora Emmett/Furla Films. “A diferencia de muchos inversionistas falsos, que conducen un Mercedes por todo Los Ángeles, nosotros nos reunimos por primera vez en la cadena de comida rápida Taco Bell. Desde ese momento nació una amistad y sinergia, donde cada quien confía en el juicio del otro, sin interferencias o imposiciones de ego”, relató. Hasta la fecha sus contratos de negociación incluyen a Summit Entertainment y Lionsgate, que hizo su propia fortuna con la saga Crepúsculo.

En su línea de trabajo le ha tocado convencer al director Richard Donner de cambiar el final de 16 calles. En otra ocasión estuvo a punto de despedir a un cineasta (a quien se negó nombrar) que estaba retrasando las horas de filmación. “Si te piden 250 extras para una escena, tienes que convencerlos de que solo podemos pagar 75 extras. El presupuesto es siempre una lucha. Ellos me dicen: arruinas mi obra maestra. Yo respondo: tienes que vivir la realidad”.

Ha tenido que interceder entre un actor y director en el set, por pura mediación de poder sobre la obra. No es tarea fácil. “Los jóvenes realizadores que no están listos para dar la pelea y que, en cambio, se deslumbran con las celebridades, terminan siendo pisoteados”.

El año pasado recibió muy buenas críticas con el policial End of Watch, que se estrena el próximo 20 de septiembre en Venezuela bajo el título Los vigilantes de la noche. “Lamentablemente, Michael Peña no recibió la nominación al Oscar como Mejor actor secundario. Es desafortunado tener que invertir grandes sumas de dinero para lograr ese tipo de consideraciones. Fue una producción de apenas 8 millones, que recaudó 40 millones. No somos Warner Bros. o Paramount. La distribuimos con Open Road”.

No conforme con solo ser considerado como un productor de cine de acción, Randall Emmett despertó hace cinco años en el Festival de Cannes con la convicción de que era el momento de incursionar en proyectos de mayor envergadura artística. Su primer intento fue con la fallida comedia de apuestas Lay the Favorite (2012), de Stephen Frears. Aún así, no se rinde.

Actualmente en pre producción se encuentra Silencio, lo nuevo del renombrado maestro del cine Martin Scorsese. Abarca el viaje de dos padres jesuitas en Japón, en pleno siglo 17, que enfrentan la violencia y persecución en su intento de localizar a su mentor y, de paso, difundir los evangelios del cristianismo.

“Scorsese ha sido una gran influencia para mi carrera y todavía lo es. Tuve una increíble suerte de subir a bordo de este proyecto. Le dije: ‘Haré lo que quieras. Te traeré agua y café’ (risas). Es un proyecto muy personal para él. Estuvo tratando de levantar el proyecto por años y ahora me tiene a mí para darle apoyo”.

Explica cómo surgió su encuentro con el hombre detrás de Taxi Driver, Toro Salvaje, El rey de la comedia, El color del dinero, GoodFellas y Los infiltrados, por la que finalmente ganó el Oscar en 2007. “La agencia de talentos William Morris me contactó. Volé a Nueva York a ‘venderme’ como el productor indicado. Pero estaba nervioso y al momento de entrar a su oficina mi mente estaba en blanco. De una sola vez le dije: ‘No hay nada que yo sepa que podría enseñarte. Vine a escribirte un cheque”. La producción, que arranca en Taiwán en junio de 2014, tendrá un valor de 40 millones.

Scorsese tendrá corte final y Emmett, a diferencia de sus últimos contratos, no poseerá los derechos sobre el filme. “Siento tanto respeto por él que no veo la necesidad de ofrecerle parámetros. Él me respondió así: adoro a este chico. Lo que más me sorprendió fue su entusiasmo. Era como un joven de dieciocho años, como si fuera su debut”. Los actores confirmados hasta los momentos son Andrew Garfield (El asombroso Hombre-Araña) y Ken Watanabe (Cartas desde Iwo Jima).

Antes de culminar la entrevista, Emmett no deja pasar un consejo a futuros productores: “Ten siempre un buen plan de financiamiento y asegura la venta de los derechos de distribución en el mercado foráneo. No puedes entrar a una reunión inventando cifras. Tienes que convencer al estudio de que el riesgo de inversión es mínimo. Y, sobre todo, tener mucha pasión”.

Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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