Muerte en Venecia MUERTE EN EL ESTÍO, por Jacobo Penzo

Muerte en Venecia 1
Adaptación de la obra homónima del escritor Thomas Mann. A principios del siglo XX, un compositor alemán de delicada salud y cuya última obra acaba de fracasar, llega a Venecia a pasar el verano. En la ciudad de los canales se sentirá profundamente atraído por un hermoso y angelical adolescente, sentimiento que le irá consumiendo mientras la decadencia también alcanza a la ciudad en forma de epidemia.

Considerada por algunos obra cumbre del cine, Muerte en Venecia sigue siendo un filme fascinante y controvertido. No por la transparente corriente de homosexualidad que lo recorre, aspecto prácticamente liquidado por el mainstream de la sociedad contemporánea (excepto en Rusia, Zimbabwe, las Bahamas y unos cuantos lugares más) Hoy, cuando los homosexuales pueden, en ciertos países, contraer matrimonio y adoptar descendencia, no vale la pena recordar algunas prejuiciadas opiniones sobre la película en los años setenta.

Si nos acercamos con ojos renovados a la obra, cierto tufillo obsolescente emana de sus imágenes. Un cierto olor a humedad y encierro, a exceso melifluo con la reiterativa presencia del Adagetto de la Quinta Sinfonía de Gustav Mahler. Como si no solo el concepto de la  belleza sino también la estética que lo expresa vinieran de una lejana, lejana galaxia desaparecida hace mucho y cuya luz apenas alcanza a hacerse visible. Quizás valga la pena mencionarlo aunque no es el tema central de esta nota.

A veces hemos fantaseado sobre lo que sería Muerte en Venecia si el personaje del muchacho fuese, digamos, una agraciada jovencita menor de edad. Inmediatamente los temas serían otros: perversión, regresión, melodrama y se acentuaría una característica que siempre ha rondado la obra, y que se expresa claramente en el término kitsch.

Porque indudablemente el tema de la belleza ideal que persigue Gustav Aschenbach solo se hace presente a través de la figura de Tadzio, el andrógino adolescente varón. La genialidad de Visconti es haber enmarcado el tema, trascendente y esencial, en el ámbito de su preferencia sexual. Asunto que nos lleva como referencia a la no homosexualidad de Mahler, modelo de personaje para el músico, y la reconocida homosexualidad de Thomas Mann, el escritor de la novela en que se basa la película. La sexualidad de Aschenbach se hace esencial en el desarrollo del film. Un hombre de familia entrado en años, agobiado por la muerte de una hija, es seducido obsesivamente por la belleza de un joven.

Hemos elegido como título para esta nota el de una obra de Yukio Mishima, porque la película nos evoca el notable relato Onnagata incluido en dicho volumen, así como Visconti nos permite recordar también a José Lezama Lima, cuya extraordinaria creación novelesca no puede separarse de su particularidad. Fueron artistas adelantados a su tiempo, que lograron conquistar un espacio propio para creadores, en alguna medida estigmatizados, que a partir de su singular sensibilidad lograron expresar temas esenciales para el colectivo. Y aunque alguien pudiera resumir la obra hablando de “un viejo marica que se enamora de un muchacho”, el film habla con gran libertad y estilo a heterosexuales, transgéneros, bisexuales, homosexuales, lesbianas y demás integrantes de la múltiple diversidad contemporánea. Y lo hace desde el ámbito del gran arte y de la eterna búsqueda de la perfección estética. Un tema siempre de interés  para  todo espectador culto.

Muerte en Venecia se exhibirá el 5 de octubre de 2013 en los Sábados Selectos. Cinecelarg3 del CELARG, en Caracas.

MUERTE EN VENECIA (Morte a Venezia). Italia, 1971.. 125 Min. Director: Luchino Visconti. Guión: Luchino Visconti, Nicola Badalucco. Música: Gustav Mahler. Fotografía: Pasqualino De Santis. Reparto: Dirk Bogarde, Silvana Mangano, Björn Andrésen, Marisa Berenson, Mark Burns, Romolo Valli. Productora: Alta Cinematografica.

Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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