Cine ROMANCE DEL DOLOR Y LA ESPERANZA

Santiago, finales de los ochenta o comienzos de los noventa, después del plebiscito que sacó del poder a Augusto Pinochet. Con el retorno a la democracia, Chile se abre al periodo de la concertación. Una amnistía general favoreció a los autores de delitos sin sangre, vale decir, ladrones y estafadores. Dos de ellos salen de la prisión el mismo día: el veterano y mítico Nicolás Vergara Grey y el joven entusiasta Ángel Santiago. Mientras el primero quiere reorganizar su vida, alejarse del delito y reconquistar el amor de su esposa Teresa, el segundo planea su venganza contra el alcaide de la cárcel, responsable de su violación, y sueña con dar el gran golpe, para lo cual debe convencer a Vergara Grey, renuente a la reicindencia. En una de ésas Ángel se topa con Victoria, la misteriosa chica que sólo quiere triunfar con la danza. Surge entonces un trío que surca los caminos del amor, el thriller y la fantasía. Tales son los personajes y la situación dramática de El baile de la Victoria, novela del chileno Antonio Skármeta —ganó en 2003 el muy jugoso premio Planeta— ahora convertida en película gracias a Fernando Trueba. El realizador español tomó la esencia literaria para convertirla en una narrativa cinematográfica caracterizada por una fuerte presencia poética y una estructura desigual que afecta severamente el film. Por una parte,  muestra unos personajes con rasgos muy propios, pero por el otro combina géneros que no terminan de articularse de manera coherente. Algunos la aman, otros la detestan. Yo, simplemente, disfruté algunos momentos y lamenté otros. Quería algo mejor.

Lo mejor del cine de Trueba se caracteriza por el dibujo fino de sus personajes y por las situaciones insólitas que enfrentan. Me refiero a La niña de tus ojos (1998), la ganadora del Oscar Belle Époque (1992) y El año de las luces (1986), películas en las que el director y guionista madrileño se nutre de los aires de la comedia en situaciones de tono dramático y hasta trágico. Por ejemplo, la compañía de variedades españolas que viaja a Alemania bajo la hegemonía nazi o la familia que debate su destino en tiempos previos a la Guerra Civil. Esquema que repite en El baile de la Victoria cuando ubica su historia en el triunfo democrático sobre la sangrienta dictadura pinochetista y en la necesidad de reconciliación entre los seres humanos. En ese planteamiento reside lo mejor de esta difícil adaptación de la novela de Skármeta —que contó con la colaboración del mismo narrador chileno— que potencia situaciones y personajes no realistas a través de emociones muy firmes. Podría definirse como el romance del dolor y la esperanza.

Un célebre ladrón sigue enamorado de su ex esposa añorando tiempos idos, un delincuente joven busca la venganza mientras descubre el amor de la Victoria, una chica ha dejado de hablar cuando conoció la desaparición de sus padres bajo la represión militar y se entrega a la danza y al amor a primera vista con Ángel. Participan en un gran robo —contra la fortuna de un personaje corrupto de la dictadura— que les permitirá vivir mejor tras cruzar los Andes hacia Argentina. Un planteamiento que se alimenta de distintos géneros para su desarrollo. Vergara Grey y Ángel representan los personajes del cine de grandes golpes (como Robert Redford y Paul Newman o Alain Delon y Jean Gavin) pero también son protagonistas de sendas historias de amor, así como se convierten en claves de una trama con ribetes políticos o representan la poética del cine fantástico. Todo eso está en El baile de la Victoria, pero ninguna de esas líneas de desarrollo encuentran una vertiente sólida. El guión va de un lugar a otro, de un personaje a otro, de una situación a otra, sin decidirse a tomar un rumbo definido.

Las actuaciones de Ricardo Darín, Abel Ayala y Miranda Bodenhöfer sostienen buen parte del relato pero son insuficientes para equilibrar las fallas del guión. Crean momentos de gran belleza expresiva que funcionan aisladamente, a merced de cierto simplismo ingenuo que juega al final feliz que no es tal y que se reduce a la suma de esos momentos. Son muchas las situaciones de diversa índole que se suceden una tras otra, sin una visión completa, decidida, global. Un desarrollo apresurado que se desconecta de las tramas y sub tramas. S0bre todo porque la victoria de Victoria a través del baile constituye la promesa central de la historia, así como su capacidad para sobreponerse a a las desapariciones y la ausencia de sus padres, a través del amor y la solidaridad.

Como es insuficiente, también, la vigorosa “puesta en cámara” del propio Trueba, muy hermosa a la hora de definir detalles, de hacer un giro poético y de manifestar su admiración por la inmensa cordillera andina o por la seducción de Santiago, ciudad convertida en personaje velado. Trueba crea momentos de gran fuerza que valen por sí solos, pero no en el conjunto, a pesar de la excelente fotografía del argentino Julián Ledesma, el montaje de la española Carmen Frías y la dirección de arte de la chilena Verónica Astudillo. Con todo, cuando salimos del cine pensamos que acabamos de ver una película española que es, en realidad, muy chilena.

EL BAILE DE LA VICTORIA, España, 2009. Dirección: Fernando Trueba. Guión: Fernando Trueba, Jonás Trueba y Antonio Skármeta, sobre la novela homónima de Skármeta. Producción: Jessica Huppert Berman. Fotografía: Julián Ledesma. Montaje: Carmen Frías. Director de Arte: Verónica Astudillo. Elenco: Ricardo Darín, Abel Ayala, Miranda Bodenhöfer, Ariadna Gil, Luis Dubó, Mario Guerra, Mariana Loyola, Gregory Cohen, Ernesto Malibrán. Distribución: Séptimo Films.

Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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