Una noche de política y de ojos bien abiertos. CARLOS ORTEGA (POR SKYPE) INVITA A LA UNIÓN, por Faitha Nahmens

Carlos Ortega Skype

Dirigentes veteranos, gente de medios, políticos se dieron cita en el Trasnocho a propósito de la aparición del libro 2002, el año que vivimos en las calles, conversaciones con Carlos Ortega, de Alfonso Molina, para reafirmar la fe en la Venezuela democrática que viene y por la cual hay que luchar, contra viento y marea. Dejando el miedo y abortando el desencanto

Durante hora y media, quizá dos, el rostro serio, circunspecto, y a ratos entusiasta de Carlos Ortega ocupó la pantalla cinematográfica de la sala del Trasnocho; desde Lima instaba a los venezolanos que estaban del otro lado de la pantalla a no cejar, a seguir en la lucha por el mejor país posible. A través de las redes habló como si vislumbrara a través de la pantalla de la computadora no solo a un puñado borroso de conocidos sino al país entero; como si estuviera aquí en medio de la plaza, en el mercado, en la asamblea; informado y conmovido habló con propiedad de la escasez local, de la inflación, de las marramucias, de la fragilidad del movimiento sindical, del acoso a la disidencia y a los medios, de la dependencia con Cuba, de los lazos con China, de las alianzas con Rusia, de la deuda, del caos; también del temor y sus efectos. En contrapartida, y a riesgo de lo que implicaba para su exilio esta conversación “de la cual, seguro estará tomando nota un gendarme”, juró que volvería no más fuera posible. “No duden en convocarme para la reconstrucción del país, allí estaré cuando me lo pidan”.

A propósito de la aparición del libro 2002: el año que vivimos en las calles, conversaciones con Carlos Ortega, entrevista e investigación suscrita por Alfonso Molina y editada por Libros Marcados, de Fausto Masó —“sea más o menos larga la noche que vivimos, no hay espacio para el desinterés o el desánimo”—, gentes de los partidos denostados Copei y Acción Democrática —de cuyas filas saliera Ortega—, el exdirigente de la Confederación de Trabajadores de Venezuela fue el acicate para hablar anoche de “los olvidados”, los venezolanos en el exilio, los presos políticos, los Simonovis —por cuarta vez se le niega la medida humanitaria—, los Fernández, los Nixon, los Poleo, los policías. “No quisiéramos otro Franklin Brito, me refiero a que alguien más termine así, respeto y admiro su valor”. Aplausos. Pompeyo Márquez, Octavio Lepage, Pablo Medina, Virginia Betancourt, Carlos Canache Mata, Eduardo Fernández, Miguel Henrique Otero, Trino Márquez, Haydee Deutsch, Rocío San Miguel, periodistas y un rimero de demócratas confesos tomaron la palabra para dar fe de una solidaridad más comprometida en lo sucesivo con el país y los que, en la lucha, quedaron expresamente al margen. Desterrados. Tras las rejas. “Hay una reserva en el mundo civil importante, también, estoy seguro, en las Fuerzas Armadas: a todos ellos hay que convocarlos, incluso a los chavistas decentes, que los habrá, creo que hay que unirse. Unión, unión y más unión”

Luego que Alfonso Molina hablara de sus conversaciones con Ortega, del fenómeno ciudadano de la lucha asumida por una sociedad entonces sin líderes, de las revelaciones que se descubren en el libro —cómo huyó de Ramo Verde—, Rocío San Miguel hizo un recorrido no solo de los años que vivimos en las calles sino de estos catorce vividos en peligro, resumió el cansancio de estos tiempos de despropósitos, mentiras, ilegitimidad, contradicciones —“¿Por qué Lucas Rincón, después de decir lo que dijo el 11 de abril está de embajador en Portugal?”—, de confiscaciones, de verbo atroz y de neolenguaje, de cuentas pendientes —“los muertos del 11 de abril siguen esperando justicia”— y de la importancia de proseguir. “También levanto la mano para comprometerme más con los presos políticos, no hay democracia si no es posible disentir, así como tampoco la hay si se nos impide protestar, la protesta es un derecho conquistado en el siglo XIX, tenemos que ejercerlo”, aplausos a San Miguel. “Hay que volver a la calle”. Ortega, la mirada en el desencanto, alabó el coraje de la mujer venezolana e instó a todos a seguir en la lucha democrática desde la convicción y pese a la desventaja. Sin titubeos. “Es grave lo que está pasando en Venezuela, el poder a cargo de gente que no ama el país y la oposición desesperanzada, con desconfianza”, dijo.

Momento de reencuentro y revisión intenso —“¿y dónde están los jóvenes?”, se preguntaban algunos en el aforo—, quedó claro que todavía no ha amanecido para algunos recalcitrantes que añoran a Pérez Jiménez, así como otros denuestan de la política como si de un oficio de pillos se tratase por lo que la lucha sigue siendo más electoral, circunstancial, emocional que un compromiso absoluto y de principios. Banalidades y malcriadeces apartes, sin embargo, lo que ocurrió en el Trasnocho fue inesperado: el repaso del tiempo empeñado en resistir sirvió para que la mayoría de los presentes, en clave de reafirmación, se sintonizara con la idea de que así como ha habido momentos geniales puede haber uno más que, con que apenas sea preciso y eficiente, podría ayudar a despertar a los adormilados y producir nuevos sueños en los desvelados. El lugar entonces habría sido la locación perfecta: Trasnocho Cultural. Desafiando la inseguridad y el acecho del hampa que se cobija en la oscuridad, los asistentes descubrieron de pronto que Betancourt no es un fantasma, que la democracia no está muerta, que vampirizar el poder es deplorable, que tanta sangre y tan poca paz pueden, ojalá, llegar a su fin y que ojalá sea en las urnas, las electorales, por supuesto.

@faithanahmens | @CodigoVenezuela

http://www.codigovenezuela.com/2013/09/opinion/faitha-nahmens/carlos-ortega-por-skype-invita-a-la-union-por-faithanahmens

Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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Una respuesta a Una noche de política y de ojos bien abiertos. CARLOS ORTEGA (POR SKYPE) INVITA A LA UNIÓN, por Faitha Nahmens

  1. Rayza Pérez Michelena dijo:

    …….   Querido Alfonso… QUIERO COMPARTIR CONTIGO LA SATISFACCIÓN DE UN OBJETIVO LOGRADO. El FORO fue un éxito.Superó lo esperado.  La sala cultural se empequeñeció pero hubo un estallido de emociones positivas, de VOCES…  que anuncias que los venezolanos  unidos, si podemos retomar la democracia. Espero que pronto veremos el resultado de esa emoción y de esas voces en las CALLES!!! siempre rayza   PD: Me debes una dedicatoria                                     WordPress.com Alfonso Molina publicó:” Dirigentes veteranos, gente de medios, políticos se dieron cita en el Trasnocho a propósito de la aparición del libro 2002, el año que vivimos en las calles, conversaciones con Carlos Ortega, de Alfonso Molina, para reafirmar la fe en la Venezuela democ” Responder a esta entrada realizando el comentario sobre esta línea Entrada nueva en Ideas de Babel Una noche de política y de ojos bien abiertos. CARLOS ORTEGA (POR SKYPE) INVITA A LA UNIÓN, por Faitha Nahmens by Alfonso Molina Dirigentes veteranos, gente de medios, políticos se dieron cita en el Trasnocho a propósito de la aparición del libro 2002, el año que vivimos en las calles, conversaciones con Carlos Ortega, de Alfonso Molina, para reafirmar la fe en la Venezuela democrática que viene y por la cual hay que luchar, contra viento y marea. Dejando el miedo y abortando el desencanto Durante hora y media, quizá dos, el rostro serio, circunspecto, y a ratos entusiasta de Carlos Ortega ocupó la pantalla cinematográfica de la sala del Trasnocho; desde Lima instaba a los venezolanos que estaban del otro lado de la pantalla a no cejar, a seguir en la lucha por el mejor país posible. A través de las redes habló como si vislumbrara a través de la pantalla de la computadora no solo a un puñado borroso de conocidos sino al país entero; como si estuviera aquí en medio de la plaza, en el mercado, en la asamblea; informado y conmovido habló con propiedad de la escasez local, de la inflación, de las marramucias, de la fragilidad del movimiento sindical, del acoso a la disidencia y a los medios, de la dependencia con Cuba, de los lazos con China, de las alianzas con Rusia, de la deuda, del caos; también del temor y sus efectos. En contrapartida, y a riesgo de lo que implicaba para su exilio esta conversación “de la cual, seguro estará tomando nota un gendarme”, juró que volvería no más fuera posible. “No duden en convocarme para la reconstrucción del país, allí estaré cuando me lo pidan”. Leer más de este artículo Alfonso Molina | 27 septiembre, 2013 a las 5:07 PM | Etiquetas: 2002 el año que vivimos en las calles, Alfonso Molina, Carlos Ortega, Faitha Namens | Categorías: Otras voces, Sociedad | URL: http://wp.me/p25sI-7Wj

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