Alicia Freilich SI EL MAESTRO ABREU DIJERA…

..al comienzo, al final, a la mitad…

Que su obra nació en democracia plena y durante los sucesivos gobiernos de la Venezuela libre recibió no sólo el respaldo material que en aquellos momentos económicos podían otorgarle, sino que conjuntamente le entregaron respeto, solidaridad moral y afectiva, independencia de criterio para gerenciar sin la intervención estatal que exigiera su presencia para avalar eventos locales o internacionales frente a figuras ofensivas y degradantes del quehacer político mundial. Verdades necesarias para que el público internacional comprenda que  fue ese país del subsidio inteligente para el desarrollo sociocultural, la cuna de este maravilloso Sistema Nacional de Orquestas Infantiles y Juveniles.

Y si lo dijera  cuando  le otorgan un merecidísimo premio internacional que avala su gestión y el  enorme talento musical venezolano, otro sería el cantar. Porque entonces, si este régimen le quita o disminuye el sustento monetario que lo sostiene, muestra su auténtica naturaleza totalitaria y esta institución afamada y aclamada, formaría parte de la urgente reserva moral juvenil necesaria para resucitar a esta tierra amordazada y en ruinas. La educación es un todo que integra cuerpo, mente y espíritu. Un artista diestro con mentalidad sumisa deviene en esclavo, castrado, sin espiritualidad. Los soldaditos nazis tomaron leche materna escuchando a Mozart, Beethoven y, con devota pasión,  a Wagner.

Si lo dijera y le quitaran el edificio recién inaugurado para colocar refugiados.una sede  tan importante como la desmantelada Cancillería, y el maestro J. A. Abreu pasara de Director a maltratado conserje, al estilo comunista, como lo registra El gran concierto, filme en cartelera, quedaría claro y sellado el verdadero propósito de la educación musical: formar  ciudadanos  libres para la libertad. Y no es redundancia.

Ver su imagen sonreída, complaciente, con el brillante y manipulado Dudamel, en fotografía y cadena oficial de propaganda, junto al repetido violador de la Constitución Nacional, ese que día a día humilla a sus adversarios, destruye el sustrato y la maquinaria cultural construida paso y se sirve de esta magnífica obra para acreditar su dictadura, hiere profundamente la dignidad del venezolano que necesita modelos de integridad total para refundar lo que llaman patria. Y patria es concepto limpio, frontal, a tiempo, entre otras virtudes pedagógicas.

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Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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Una respuesta a Alicia Freilich SI EL MAESTRO ABREU DIJERA…

  1. Gloria Velazquez dijo:

    Leer escritos como este, donde se dice la verdad sin tapujos, nos llena de esperanza. y orgullo. Adelante!!

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