El topo ESPÍAS DE VERDAD, por Alfonso Molina

El topo 3De vez en cuando algunos personajes del pasado retornan por la puerta grande para recordarnos que antes de la hegemonía de los efectos especiales existían las virtudes de una buena historia. Quizá George Smiley no se parezca a James Bond, pero ambos comparten su condición de espías británicos al servicio de Su Majestad. El personaje creado literariamente por John Le Carré a mediados de los años sesenta del siglo pasado no es tan sofisticado como su colega pero sí igual de frío y hermético, tal como lo demuestra en la obra cumbre del escritor británico Tinker, tailor, soldier, spy, es decir, Hojalatero, sastre, soldado, espía, adaptada al cine muy acertadamente por el director sueco Tomas Alfredson. Titulada en Venezuela como El topo, su acción se sitúa en los años setenta, en plena Guerra Fría, cuando se sospecha que hay un infiltrado en la cúpula del MI6 británico. Retirado —más bien despedido— del servicio secreto, Smiley es forzado a regresar para investigar dónde se ubica el infiltrado. A partir de esta situación dramática, la película se convierte en un entramado de sospechas y apariencias que ocultan la verdad de una traición.

La trama de El topo evidencia una pericia notable en la construcción de atmósferas para expresar una intensidad dramática con más eficiencia que su propia historia, si se quiere más bien convencional. La búsqueda de un infiltrado constituye casi un subgénero del cine y la literatura de espionaje. Lo importante se halla en la forma de contar esa indagación sin grandes escenas de acción ni tiroteos ni persecuciones. Se fundamenta de manera significativa en los secretos que se van revelando a través de conversaciones oscuras que parecen armar un rompecabezas de forma sutil. El espectador participa de este ambiente de deducciones y acompaña al protagonista en esta especia de viaje al interior del monstruo. Es el mundo de los espías de verdad.

Alfredson construyó un relato muy bien ambientado con un tono sobrio, preciso y hasta melancólico y con ritmo pausado pero lleno de tensión. El juego de expectativas abre paso a un hallazgo de la verdad tras las apariencias. Este proceso contenido va mostrando un cuadro humano que obedece a distintos objetivos, a ratos políticos, otras veces económicos, o simplemente maniáticos. Esas atmósferas oscuras van marcando las sombras, gracias a la fotografía de Hoyte van Hoytema, atenta a la composición y la luz , y al montaje de Dino Jonsäter, pleno de intensidad.

Ambientada fundamentalmente en el Londres  más oscuro y olvidado de finales de 1973, con escenas en Budapest, Estambul y Moscú, Tinker, tailor, soldier, spy construye su historia como un laberinto aparentemente sin salida. Nominalmente los enemigos son los soviéticos, en la confrontación surgida al finalizar la II Guerra Mundial, pero el enemigo verdadero se halla dentro de la organización. Es la caza de un traidor, intensa y sorprendente, en la que se define cuatro figuras inevitables: el hojalatero, el sastre, el soldado y el espía. Cada cual tiene una historia, una ambición, una debilidad, una zona oscura. De la misma forma que los sistemas de espionaje —el MI6, la CIA, el KGB, la Stasi, el Mossad, etcétera— poseen sus propias historias, ambiciones, debilidades y zonas oscuras. John Le Carré nunca se ha inscrito en el club de los optimistas. Parece que Tomas Alfredson tampoco.

En el centro de El topo se encuentra en profesionalismo de Gary Oldman, un  actor que cuida los detalles de este viejo espía, expresando la coraza emocional de Smiley para proteger su soledad. El realizador sueco aprovecha esa capacidad interpretativa en cada escena y permite que Oldman destaque en un elenco de grandes nombres del cine británico como Colin Firth, John Hurt, Ciarán Hinds, Tom Hardy, Mark Strong, Benedict Cumberbatch y Toby Jones. Al fin y al cabo Smiley es un personaje que ha devenido en icono. Todo esto es una producción de primera línea.

EL TOPO (Tinker, tailor, soldier, spy) Reino Unido, Francia y Alemania, 2011. Dirección: Tomas Alfredson. Guión: Bridget O’Connor y Peter Straughan, sobre la novela de John Le Carré. Producción: Tim Bevan, Eric Fellner y Robyn Slovo. Fotografía: Hoyte van Hoytema. Montaje: Dino Jonsäter. Música: Alberto Iglesias.  Elenco: Gary Oldman, Colin Firth, Tom Hardy, John Hurt, Mark Strong, Benedict Cumberbatch, Stephen Graham, Ciarán Hinds, Toby Jones, David Dencik.

Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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