Christian Burgazzi LA ARITMÉTICA ELECTORAL

¿Una celebración poco probable?

Parafraseando un artículo reciente de  Fernando Mires (La sintaxis electoral, publicado en Ideas de Babel), me voy a referir a la aritmética (término de origen griego: arithmos que quieren decir número y techne habilidad), que como es bien sabido, es la más antigua y elemental rama de la matemática, utilizada en casi todo el mundo en tareas cotidianas como contar.

Y es que creo necesitamos hacer un sencillo ejercicio aritmético electoral, que sólo requiere de habilidades básicas con los números, como lo son sumar y restar.

¿Y a qué viene esta “necesidad” aritmética? En mi criterio esta responde a una urgente y crítica necesidad política ante las próximas elecciones del 26 de septiembre.

Resulta que para una importante parte de los venezolanos que esperan que en estas elecciones se consolide una alternativa al actual estado de cosas, no parece estar muy claro qué significa esta consolidación en términos de los resultados numéricos esperados.

Pienso que hay diferentes y confusas expectativas acerca de que significa “cantar victoria” en estas elecciones. Y que esto puede resultar muy perjudicial para las fuerzas alternativas (incluyendo aquí, como debe ser, a los disidentes de Podemos, del PPT y otros, además de los tradicionales opositores).

En efecto, si no tenemos claro de antemano cuáles son para nosotros las metas exitosas, tanto en número de diputados “no-alineados” electos, como en el total de votos “alternativos” alcanzados, es muy probable que transformemos una victoria en derrota, y que Esteban logre traducir su derrota en triunfo, como lo ha hecho en otras ocasiones.

Veamos: actualmente de los 167 diputados de la Asamblea Nacional (AN), 147 son rojos rojitos, es decir que controlan el 88% de la AN. Sólo 20 diputados son “alternativos” (12%). ¿Con cuántos diputados “alternativos” electos “cantamos victoria”? La aritmética nos ayuda a ver el tema desde varios puntos de vista para saber, no sólo cuantos más nos gustaría sumar, sino cuántos curules nos gustaría restarle a los rojitos

Propongo cuatro escenarios denominados según las bebidas adecuadas a cada celebración, con cifras para cantar diversos grados de victoria (todas alrededor del número de la suerte 7):

1)  CERVEZA: Si llegamos a 57 diputados “alternativos”, habremos aumentado nuestros representantes en ¡185%! Es decir multiplicaremos nuestra presencia en la AN por ¡2,85 veces! Este me parece, en si mismo, un resultado exitoso, considerando además que representa más de 1/3 de la AN, es decir que los rojitos ya no tendrán la mayoría calificada que se requiere para muchas decisiones importantes (se verán obligados a seguir violando sus propias reglas de juego en la AN, perdiendo legitimidad cada vez que las cambien a su conveniencia). Además les habremos restado el 25% de sus diputados (llorarán 37 lágrimas rojas).

En mi opinión este es el mínimo resultado para cantar victoria, y parece alcanzable (o al menos eso esperamos y aspiramos). De manera que celebraremos este resultado con un gran aplauso y cayéndonos a “birras” bien frías, del sello que cada quien prefiera, y ya que somos incluyentes, compartiremos las cervezas con cuanto rojo tenga sed la noche del 26S.

2)  RON en CUBA LIBRE (o mejor: VENEZUELA LIBRE): Si llegamos a 67 diputados “alternativos”, no sólo habremos restado el 32% de los rojitos (47 menos), sino que habremos aumentado en ¡235%! nuestra presencia (¡3,35 veces más!), y el 40% de la AN será “no-alineada”. Este escenario nos permitirá cantar victoria, aún más fuerte, tomando Ron puro, o con Coca-Cola o Pepsi-Cola, según el gusto imperialista de cada quien, (incluyendo los rojitos, que están invitados desde ya). Obviamente cualquier resultado entre 57 y 67 diputados, nos obliga a un bonche con Cerveza y Ron, aunque si se mezclan la pea puede dar un ratón muy maluco.

3) WHISKY 18 añitos: La celebración aumenta de volumen y la caña de precio, si logramos 77 diputados “no-alineados”. Ya que aunque no sean mayoría (46% de la AN), muy probablemente el número total de votos para alcanzar esa cifra de diputados pueda ser mayoritario, dadas las triquiñuelas del CNE con los circuitos electorales. En cualquier caso, contar con 3,85 veces más diputados en la AN, y haber sacado de allí a 57 rojitos (casi 40% menos), dará origen a una gran fiesta con güisqui a todo dar y ojala también haya vuvuzelas rojitas celebrando la diversidad, sin miedo. Y que Esteban no siga amenazando, que no va a pasar nada; todo el mundo celebrará los resultados, sin violencia.

4)  CHAMPAÑA: El sueño de muchos es llegar a 87 diputados “no-alineados” o más, para sacar las botellas de champaña que hemos estado enfriando desde hace años (tantos que algunas ya deben estar pasadas.). En este escenario (multiplicar por 4,35 el número de diputados), no sólo habría una mayoría “alternativa” en la AN (52%) sino que seguramente tendríamos mayoría en la votación total, lo cual podría acelerar el fin del proceso rojito en el 2010 (y de 67 de sus diputados el 26S). Cualquier cifra de diputados alternativos electos entre 77 y 87, sería motivo para una gran celebración, las propias fiestas patronales con invitados de todos los colores, las orquestas de su preferencia y toda la Champaña que pueda comprar.

Esta sencilla aritmética electoral, pretende aterrizar las expectativas. Ganar no es sólo lograr la mayoría de diputados y de votos. Para algunos parece que ese es el único resultado a celebrar. Y no es así. Dadas las circunstancias, ganar terreno en la AN es un hito muy importante en la reconquista de los espacios democráticos, con miras a seguir fortaleciendo y consolidando, con paso lento pero seguro, la opción alternativa a Esteban, para asegurarnos que en el 2012 podamos celebrar todos la victoria crucial, con la bebida del color y sabor que cada quien escoja, libremente.

Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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