Cine EL MISMO AMOR, EL MISMO CRIMEN

¿Qué puede hacer un hombre cuando sabe con certeza que se ha cometido un crimen pero el sistema judicial impide que el asesino sea castigado? Es un dilema moral convertido en obsesión que arrastra por 25 años un funcionario encargado de investigar el asesinato de una joven esposa en 1974, en Buenos Aires y durante el gobierno de Isabel Perón, previo a la dictadura militar que se entronizó en el poder en 1976. Es el mismo hombre que ahora se jubila, en una Argentina en democracia que no ha resuelto sus contradicciones, sabiendo que tiene una asignatura pendiente. Esa inquietud lo conduce a escribir un libro y a reabrir el caso de manera personal, privada, íntima, y al mismo tiempo le permite desvelar los misterios de un amor imposible. Esa historia de búsquedas y requiebres constituye la médula dramática de El Secreto de sus Ojos, muy exitoso film del argentino Juan José Campanella que se alzó el año pasado con el Oscar como película no hablada en inglés.

Identificado con un tipo de cine que indaga y registra en el espacio afectivo de la relación de pareja y de los vínculos familiares, como en Luna de Avellaneda (2004) y El Hijo de la Novia (2001) y El mismo amor, la misma lluvia (1999), Campanella se ha destacado como uno de los realizadores de mayor oficio de la industria argentina. Ha sido, además, director de muchos capítulos de algunas de las series de televisión norteamericanas más exitosas, como Dr. House, La Ley y el Orden y Seis Grados de Separación, entre otras. Lo cual ilustra la experiencia y la pericia de un hombre que a sus 50 años ha alcanzado el reconocimiento que muchos cineastas desean. A partir de El Secreto de sus Ojos establece un rumbo diferente a su cine, ahora más vinculado con la realidad social y las terribles condiciones de un país sumergido en una profunda crisis.

La médula dramática de la película se define a partir de las fallas de un sistema de justicia que no sólo avaló los crímenes de la tristemente célebre Triple A (Alianza Anticomunista Argentina) en los años previos a la dictadura y a lo largo de ésta, sino también ocultó las responsabilidades de tales crímenes ya en la etapa democrática. Lo que ha hecho el investigador Benjamín Espósito a lo largo de un cuarto de siglo es mantener viva la memoria de un asesinato, impedir el olvido de una mujer privada de su vida, sostener la esperanza de un mundo más justo. La jubilación es apenas una coyuntura para retomar aquel viejo caso y colocarlo en la perspectiva del presente. Pero en ese camino surgen tanto la impunidad —tremenda la secuencia del ascensor— como la necesidad de tomar la justicia por su propia mano. En realidad allí se ubica el dilema ético de la historia. Cuando las instituciones no dan respuesta oportuna surgen otro tipo de acciones. No hay que olvidar que la historia se inicia en la época de otro personaje tétrico, José López Rega, y de su reinado de terror hasta que en 1975 se exilia en España.

Se trata de un film sólido en su conjunto que combina el cine negro con la obra de intriga, sin olvidar totalmente los elementos románticos y de amores obsesivos. Tiene un poco de costumbrismo porteño, de tintes políticos e históricos y de cierto tono humorístico como factores bien articulados globalmente. Con un montaje, del propio Campanella, que alterna las épocas, el film se estructura entre el pasado y el presente, con la intención de impedir el olvido de uno de los capítulos más oscuros de la historia de Argentina. Ya en 1974, dos años antes de la dictadura, el país podría definirse como una sociedad de cómplices, con un espíritu represor muy marcado y una corrupción que allanó el camino para la entrada sangrienta de los militares.

Con Ricardo Darín a la cabeza, El Secreto de sus ojos contó con un gran elenco, en el que destacan Soledad Villamil, Pablo Rago, Guillermo Francella y Javier Godino. Todas las actuaciones —todas— son de calidad superior. Cada intérprete revela identidad con su personaje, expresada a través de pequeños detalles, de guiños y de la comprensión de su personalidad. Darín compone al investigador Espósito con expresiones que oscilan desde la más firme seguridad en sus convicciones hasta la duda aterradora. A su lado se ubica casi en contraplano, a lo largo de esos 25 años, la fiscal Irene Menéndez (interpretada por la excelente Soledad Villamil) con quien mantiene una relación afectiva no asumida, un amor sin destino. Detrás se ubican Morales, el destrozado esposo de la maestra violada y asesinada en 1974, y Sandoval, otro funcionario de sagaz inteligencia aunque hundido en su alcoholismo. Ese cuadro humano conforma el espacio dramático en el cual la búsqueda del asesino y su castigo se tornan en una necesidad vital. Esa actitud maníaca es la que empuja la trama hacia un final que recurre a la justicia fuera de las instituciones.

Obra hermosa en su dramatismo y en su composición, El Secreto de sus ojos constituye la expresión de un cine maduro, que ha encontrado su rumbo, de manera plena y redonda. El tipo de producción que no necesita efectos especiales sino tan sólo una buena historia que involucre las emociones de un puñado de seres humanos observados con honestidad creativa y cierto sentimiento de piedad.

EL SECRETO DE SUS OJOS, Argentina y España, 2009. Dirección: Juan José Campanella. Guión: Eduardo Sacheri y Juan José Campanella, sobre la novela “La Pregunta de sus Ojos” de Sacheri. Producción: Gerardo Herrero, Mariela Besuievsky y Juan José Campanella. Fotografía: Félix Monti. Montaje: Juan José Campanella. Música: Federico Jusid. Elenco: Ricardo Darín, Soledad Villamil, Pablo Rago, Javier Godino, Guillermo Francella. Distribución: Cines Unidos.

 

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Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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