Después de Lucía LÓGICA DEL ABUSO Y LA IMPOTENCIA, por Pablo Gamba

Después de Lucía es una película sobre esa forma de hostigamiento reiterado a la que,
quizás por lo difícil que resulta comprenderla, se hace referencia con una palabra en inglés: bullying. El filme de Michel Franco, ganador en Una Cierta Mirada del Festival de Cannes este año y candidato de México al Oscar, tiene como protagonista a una adolescente cuya madre ha muerto y que se traslada junto con su padre, un chef, de Puerto Vallarta a Ciudad de México para comenzar una nueva vida. Eso incluye su ingreso en mitad de curso en una escuela, en la que un incidente con un compañero nuevo la convierte en víctima del acoso del grupo.

Si bien la historia pone en claro que tecnologías como los teléfonos inteligentes e Internet propician el bullying y que el control que intenta ejercer la escuela sobre los estudiantes, sometiéndolos a continuas pruebas antidoping, es inútil para descubrir y afrontar un problema que sí tiene consecuencias, a diferencia de fumar marihuana, es intrigante la pasividad del personaje de Alejandra frente a los abusos crecientemente graves que cometen contra ella. Su falta de reacción es cada vez mayor, hasta quedar sumida en una suerte de catatonia que también es aprovechada por sus compañeros para llevar hasta el extremo las humillaciones.

La muerte de la madre –la Lucía del título–, así como la depresión del padre, aportan una explicación a la actitud de Alejandra. Pero es una dura ironía, porque lo que puede llegar a entenderse es simplemente que el hostigamiento es inevitable cuando hay quienes tienen la posibilidad de ejercer sobre los otros un poder destructor al que nada pone freno. El principal acierto de la película consiste en mostrar también, mediante la manera como fue filmada, la sensación que causa el que no parezca haber manera de resolver ese problema.

La rigidez del plano fijo hace partícipe al espectador de la inacción de la protagonista, al ponerlo en la situación de quien es testigo de lo que sucede sin que pueda mover un dedo para evitarlo. También da licencia para omitir detalles sensacionalistas, como cuando encierran a Alejandra en un baño, fuera del alcance de la vista de la cámara, situada en un cuarto. Después de Lucía marca así distancia con la truculenta violación de Irreversible de Gaspar Noé (2002).

Pero por eso mismo la historia de los abusos conduce lógicamente a una calle ciega, y la manera como eso se resuelve puede resultar poco verosímil, en lo que respecta a Alejandra.

En cuanto al desenlace, tiene la clásica ironía de hacer comprensible el comportamiento monstruoso de un personaje. Eso es coherente, además, con la lógica de la violencia a la que pareciera que no hay otra manera de hacerle frente. Pero la pasividad de la víctima no resulta en este caso verosímil como la de la joven con problemas, ni parece tan fácil creer que la impunidad de la escuela pueda extenderse fuera de ella. Después de Lucía se tambalea en la tercera parte, cuando la historia se desliza hacia lo fantasioso sin descartar los planos fijos.

DESPUÉS DE LUCÍA
México-Francia, 2012

Dirección: Michel Franco. Producción: Michel Franco, Marco Polo Constandse, Alexis
Fridman, Elías Menasse, Billy Rovzar, Fernando Rovzar. Fotografía: Chuy Chávez. Montaje: Antonio Bribiesca. Sonido: Daniel Paredes Guerrero. Elenco: Tessa Ia González Norvind, Hernán Mendoza, Gonzalo Vega Sisto, Tamara Yazbek Bernal, Paloma Cervantez, Juan Carlos Barranco, Francisco Rueda, Diego Canales. Duración: 93 minutos.

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Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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